"Aún no es hora de partir y si es así entonces habré dejado algunas cosas pendientes.
lunes, 26 de diciembre de 2011
El regreso a la inocencia.
"Aún no es hora de partir y si es así entonces habré dejado algunas cosas pendientes.
sábado, 23 de julio de 2011
Rencuentro.
Todo es tan tranquilo que no hay letras en mi mente, no hay nada.
Simplemente aquí estoy.
…

El sonido del mar encriptado en mi memoria relaja mi cuerpo, lo libera de tensiones y dolores apenas visibles. Estoy recordando…
Recuerdo una vez que una vez fui a la playa a meditar, era un puberto quizás 16-17 años y allí me encontraba sentado en la arena a un par de metros de la orilla del mar. En aquel tiempo tenía una necesidad de aprender de mi mismo – siempre la tenemos -, necesitaba escucharme, saber que existía esa luz en mí tal como la siento en éste momento. Pero nunca encontré esa voz que en ese momento necesitaba escuchar.
Prestó atención al sonido que reproducen las bocinas de mi ordenador, reposo totalmente mi cuerpo en la silla de escritorio y todo se empieza a desvanecer lentamente, la música me hace recordar imágenes en una diapositiva que cambia rápidamente, sonidos de risas, carros, gritos desesperantes de un incidente familiar. Por fin, encuentro paz nuevamente en el sonido del mar, las olas explotando impresionantemente, las gaviotas avisando que se encuentran volando cerca esperando atrapar un pez. Abro los ojos y allí estoy.
Una mañana nublada con nubes grises cargadas de agua y brisa marina que es paseada por el viento fresco que recorre desde el punto más lejano de la costa. Abro ampliamente los ojos, me pegó un par de cachetadas para confirmar si esto no era parte de una ilusión o un sueño, extraño fue que al tocarme las mejillas se movían como si fuera una textura líquida. Escudriñé mi cuerpo y lo que vi fue: pies descalzos, pantalón de mezclilla negro, chamarra café con cuello largo y barba cerrada. Mi mirada estaba centrada en lo más lejano de la costa, de pronto escuche susurros que venían del mar: SSSHH SHH SH. Más imágenes venían a mi cabeza y la última fue cuando estaba sentado en la playa hace 7-u 8 años pensando. De nuevo volví en sí y me dispuse a caminar.
Mis plantas desnudas sentían satisfacción al tocar terreno fresco, no había señales del sol aún seguía obscuro por esas nubes que dominaban el extenso cielo. Mi visión empezó a tener destellos de luz haciendo que me detuviera y me quejará, finalmente los destellos cesaron y presencie un extraño acontecimiento. Frente a mi estaba la mitad de mi cuerpo: el pantalón y los pies descalzos, de la cintura a la cabeza era agua, en el fondo se miraban las enormes dunas de arena y la línea infinita de arena que recorre la orilla del mar. Inmediatamente voltee a ver mis piernas y allí estaban pero también eran agua, levante la vista lentamente y mis piernas se acercaban con la forma de mi cuerpo de la cintura a la cabeza. Dentro de la forma de mi cuerpo el mar se revolcaba salvajemente. La otra mitad se acerco a un pequeño paso de mí y pude sentir cierta conexión con la forma. Las piernas dieron el último y paso y regrese a la playa caminando con mis pies descalzos y mi paso era más rápido que antes de la visión.
Caminé un par de horas y llegue a un lugar que inmediatamente sentí la sensación de haber estado antes. Escuché la voz de alguien: creí que nunca ibas a llegar… Vire mi cuerpo y era aquel casi niño de 17 años que iba a buscar respuestas al mar. Imágenes venían sobre mi adolescencia en la playa y en especial había un día que no recordaba bien, era como si hubieran cortado un pedazo de cinta y se hubiera perdido. Lo que recuerdo era: sentado en la arena con una sonrisa marcada mirando a la derecha y después todo en blanco.
El muchacho agregó con una sonrisa marcada en su rostro: ¿Has entendido? No recuerdas nada de ese día porque tu ya habías estado conmigo, entre tanta búsqueda sabía que algún día nos encontraríamos.
Perplejo y anonadado conteste: Yo…
Él se interpuso en mis palabras diciendo: Hemos encontrado el camino, no lo abandones.
El joven se levanto y vestía una chamarra café de cuello largo, un pantalón negro y pies descalzos. Me sonrío por última vez y siguió su camino pero en dirección opuesta a la mía, él regreso por el camino donde yo venía, paso por un lado mío y todos los recuerdos hermosos que había capturado en ese especio en blanco fueron transferido a mí. El que sonrío ésta vez fui yo, voltee para decirle una última cosa y ya no estaba, de nuevo gire mi cabeza hacía el horizonte y una voz apareció en mi mente: si, lo sé.
Di el primer paso y regrese de nuevo a la música, la silla y mi laptop.
Y nuevamente volví a sonreir.
viernes, 15 de julio de 2011
Como salvar un día.
A veces te toca escuchar pláticas que perturban tu bienestar mental, aunque no quieras una persona está infecta por otra “Ay, fíjese Doña, metí a mi hijo a un centro de rehabilitación… en qué demonios pensaba el chamaco”. Ese tipo de comentarios se propagan de boca en boca afectando mentes que no están abiertas totalmente y esas llegan a mentes que han vivido en este mundo moderno, donde el consumo de drogas en exceso y el sexo libre forman parte de la vida diaria.
Últimamente me encabronan cosas pequeñas, como lo que acabo de escribir arriba. Me gustaría dejar de estar tenso y seguir respirando tranquilamente.
Creo que las cosas las dejaré fluir, no tomarme la vida tan enserio y mejor disfrutarla. He de respirar profundamente, dar mi mejor cara y caminar.
martes, 31 de mayo de 2011
El gran león.
Pantalón negro roto, tenis blancos manchados por el uso diario en las calles de la ciudad, playera negra y barba en crecimiento combinan perfectamente con lo que siento. Veo como la estampida de carros es guiada por los colores del semáforo a velocidades increíbles, la gente también transita de calle a calle rápidamente. Todo se ve tan rápido que las caras de las personas que pasan a mi lado se ven deformes y arrugadas, no importa la edad, niñas y ancianas, es la misma.
Pasan cerca de mi pero no se dan cuenta que estoy ahí, extiendo mi brazo derecho para saber si son fantasmas y, sí, efectivamente lo son. Me sorprendo al ver que pasan a través de mí pero más incrédulo me quedo cuando veo que la velocidad de los carros ha aumentado. El color de fondo es blanco y negro. El brillo de los ojos de las personas se confunden con el de los carros ya que crean rayas sobre la imagen, delgadas y gruesas rayas a la vez dan vida al movimiento del cuadro.
Mis ojos se abren y se cierran, ya no puedo mover mi cuerpo. Me pregunto si estoy sedado o que, nada cesa en este cuadro, me empiezo a desesperar y los gritos desde el fondo del alma intentan salir. Por fuera me veo tieso con los ojos abiertos pero por dentro me imagino mi cuerpo en posición de defensa con los puños apretados las rodillas dobladas dando fuerza a las piernas para que se mantengan bien pegadas y sacudo mi cabeza de manera que pareciera un león hablándole a su reinado.
He de calmar a la bestia que llevo dentro por un rato más y seguir con la corriente "entumesida"…
domingo, 15 de mayo de 2011
Escape.

Abro los ojos lentamente y veo todo en blanco y negro. Exhalo profundamente y las gotas de la lluvia se expanden de entre mis labios, escucho el latido de mi corazón agitado mientras observo el horizonte infinito del lugar donde me encuentro.
La luna se va escondiendo lentamente detrás de las obscuras nubes que parecen estar cargadas de melancolía y decepción, quizás ese sea mi reflejo. Ahí me encuentro parado en medio de la carretera con mis zapatos, pantalón, camisa de vestir y corbata, de repente viene la pregunta ¿por qué a mí? Ya me he esforzado, te he demostrado que si lo puedo hacer, ¿por qué eres así?
La lluvia arrecia su ritmo acompañado de una corriente helada de aire, todo parece estar perdido. Estoy enterrado en éste lugar, no lo quiero estar, quiero estar afuera en un lugar donde haya calor y luz pero no, sigo aquí en esta triste realidad.
Inclino mi cabeza y veo como pequeñas corrientes de agua vienen del norte de la carretera y mis zapatos dividen esa corriente, me animo a levantar los pies pero me es imposible… me encuentro quieto, me encuentro tieso. Quiero llorar pero no lo consigo porque mi cuerpo ya está llorando por completo.
Mi cuerpo hace el esfuerzo de dar el primer paso, se nota la cantidad de fuerza que estoy empañando para realizarlo. Poco después de despegar el zapato del piso caigo de rodillas y gimo del dolor. Con la vista completamente en el piso veo tristemente que ahora son cuatro grietas de agua que se forman en el pavimento.
Aquí he de estar… aquí estaré en éste lugar sin esperanza.
viernes, 22 de abril de 2011
15 de marzo de 1995.
15/3/95
Es para mi papi mas querido.
Que rido papi:
Te extrañe Enero y Febrero pasaron dos mes que no te bimos nosotros mi mamá, yo y mi hermana y todos te extrañamos papi me he sacado buenas calificaciones y te quiero decir que todabia nosé que me aya sacado diez en la prueba de C. Naturales y te quiero decir que ya me se la tabla del 3,4,6,7 y me falta la del 8 y la del 9 porque la del 1,2,5, y 10 estan facil te quiero decirte – en la hoja verdadera está una palabra borrada con corrector y no recuerdo que palabra es – que cuando vengas y estes quiero que cuando te vayas que en la semana que se te acabe la sema quiero que me traigas un balón de futbol soccer o sino un cassette de super nintendo Megaman Soccer papi quiero qué te llevas esta carta para que sepas que vas a comprar papi jugo U.N.A.M. v.s. TOROS NEZA empataron 1-1 Morelia-Leon y ese partido no lo vi completo pero nada mas un pedaso penalti de morelia tiro leon pego en un hombro de la barrera y se fue de globo y el portero no lo pudo parar y fue ¡GOOOL! de leon.
Tu hijo José que te quiere mucho papi.
Que dios te vendiga.
21/4/011
Hoy supe éste día sería memorable, no lo sé, lo sentía en el viento. Llegue de trabajar con un six de Modelo Especial, mientras mi hermana estacionaba la camioneta y ponía música para armonizar el ambiente, mis padres estaban ya esperándonos en el porche de la casa. Ahí estaban ellos observando orgullosos a sus dos hijos plenos y realizados – se les notaba en el rostro.
Me acerqué y los salude, entusiasmados me preguntaron cómo había sido mi día y les conteste mientras ponía las cervezas en el piso. Mi papi observo la bolsa de plástico y recordó que eran las cervezas que él toma en eventos especiales – dada el momento, hoy también fue un día especial… la carta que le di a mi padre hace casi dieciséis años – y su mente viajo o no sé, quizá fue por el destino o no sé sinceramente pero saco una hoja desgastada y pegada con masquin tape.
La hoja era una especie de sobre – muy sencillo – y en la parte de afuera dice: "Es para mi papi que rido." Con una pequeña letra que no recordaba que la tuviera así. En el momento de tener el sobre en mis manos le dije: no papi, no la quiero leer, ya sabes que me pondré a llorar. Su cara fue un tanto de tristeza pero a la vez sonrío porque supo que era cierto. Mi madre le dijo a mi hermana que la leyera, en ese momento me dije a mi mismo "la tienes que leer". Inmediatamente le dije a mi papá que me diera la carta. Abrí el sobre y empecé a leer, cada palabra que daba lectura trataba de recordar cómo fue que escribí eso.
Concluí de leer la carta y me quede ido, voltee a ver a mi papá le sonreí mientras mis ojos se humedecían y de nuevo volví a fijar la vista en la pared.
¡AAHHHH! Ayúdenme, por favor ayúdenme – exclame mientras estaba en un mar de lodo. Mi cuerpo luchaba contra el pesado lodo que me bañaba cada vez que intentaba salir pero esa imposible. Mis llantos se escuchaban en eco, iban y venían. El olor a orín emanaba debajo del agua, no podía abrir los ojos.
¡Papá!, ¡Papá!, AYÚDAME POR FAVOR, AYUDAME – la voz era chillona, desesperada, frustrante. ¡PAPAAAAA! – grite lo más alto posible y sostuve la palabra mucho tiempo, el aliento estaba por terminarse… el grito termino siendo una cosa grosera, lastimosa… estaba dispuesto a fenecer en ese mar pesado cuando de pronto escucho la voz de mi papa: hijo,¿ ya te acordaste de la escritura?, el me miro con esos ojos y esa sonrisa tan humanos que solamente le conteste con lágrimas en los ojos – si, papi, ya me acorde. Lo besé en el cachete y seguimos platicando.
Papi, nunca me cansaré de darte las gracias por haberme enseñado tantas cosas y saber que aunque un día ya no caminaras junto conmigo siempre estarás a mi lado.
Hoy te lo vuelvo a decir después de casi dieciséis años…
Papi, te quiero mucho, tu hijo que te quiere mucho José.

miércoles, 20 de abril de 2011
Tus palabras.
Aquí me encuentro, sentado en la orilla de mi cama con la espalda recargada en un par de almohadones y los pies colgando. En mi boca tengo un cigarrillo y el humo camina a mí alrededor por la corriente de aire que entra por la ventana abierta que está a mi lado. Tengo frío pero aún así lo estoy disfrutando, estoy escuchando música y mis pies danzan al ritmo de la melodía…
Dios mío, ¿por qué veo todo lo que pienso en letras fluorescentes en las paredes de mi cuarto?, ¿qué es esto?
"Las temporadas están cambiando", "tú estás cambiando", "yo estoy cambiando", "yo soy…", el humo le da un toque espacial, poco a poco las paredes se van desmoronando y más palabras vienen, palabras que hasta tú te puedes imaginar dentro de tu mente. Finalmente las paredes colapsaron y hay un vacio abismal, la imagen se va alejando poco a poco y allí se ve mi cuerpo tirado en posición fetal con el rostro oculto por los hombros desnudos.
Las palabras flotaban libremente alrededor del cuerpo fenecido como abejas en un campo de flores. Emitían un sonido indescriptible pero era como si cuerpo estuviera sufriendo cada vez que pasaban a su lado.
De pronto reaccione y note que estaba en mi cuarto acostado en la orilla de la cama, recargado en unas almohadas sobre la pared y mis pies reposando arriba de una silla. Di el último jalón al cigarro y dije – qué loco.
lunes, 18 de abril de 2011
Sin saber de tus sueños.
El trigo ha madurado, por lo tanto, también yo lo he hecho. Mis ásperas y callosas manos que son producto de una vida diaria en el campo, aún pueden sentir la textura fibrosa de las espigas secas y puntiagudas de los trigales al rosarlas mientras camino y pienso como he llegado hasta aquí. He de recordarlo…
40 años atrás.
- Hoy es un buen día – lo pensé mientras estribaba los costales de trigo en la mesa de madera que estaba en el centro del granero.
Era un día soleado, por ende, me encontraba bañado en mi propio sudor. A través del portón del granero miraba como los campos de trigo danzaban al sonido unísono que creaba el viento, y a su vez me refrescaba cuando entraba libremente al granero – desde muy joven fui admirador de la naturaleza y todo lo que nos puede ofrecer. Estoy completamente agradecido con ella.
Me di la vuelta mientras escuchaba el sonido peculiar de las espigas rosándose unas con otras, di de comer a mis caballos y al parecer ellos también estaban escuchando la música que venía del campo. Sus orejas bailaban y sus ojos perseguían el grupo de colores que producía el ruido que nos rodeaba, lo sé porque yo también veía esos colores, ciertos colores tan hermosos que me hacían sonreír y palpitar mi corazón de dicha y alegría.
Deje a los caballos disfrutar de su comida y fui a reposar debajo de un árbol. Cerré los ojos y aún así podía ver la imagen de los campos meneándose tranquilamente, solamente recuerdo que respiré y deje que la mente se fuera con la elocuencia que manejaba la corriente de aire. Cada segundo que pasaba me sentía lejos de mi pero en cierto modo más cerca. El sol se escondió detrás de unas nubes obscuras cargadas de agua.
La vista era fija, era un gran cuadro donde se veía al joven granjero alejarse de sí mismo guiado por el viento y persiguiendo los colores que el trigo creaba. Poco a poco la silueta fue desapareciendo del marco hasta que la lluvia y los relámpagos llegaron dar un toque distinto al paso del día. El olor a tierra húmeda empezó a perfumar a mi alrededor, lo raro fue que como pude oler mientras veía como me alejaba de mi cuerpo.
Tantas preguntas, muchas sin resolver, la mayoría sin ser contestadas. Allí estaba mi videocámara mental documentado cada segundo, hasta que a lo lejos mire del lado opuesto donde desapareció la silueta que se alejo, una nueva silueta venía acercándose lentamente. Finalmente la persona llega y escuché unas palabras cortas: no… preocupes… regresaras… pronto. Inmediatamente todo se puso oscuro y silencioso. Desperté de golpe, exaltado y agitado por lo que había soñado, por lo tanto, me encontraba recargado debajo del árbol y el viento hacía su trabajo, tal como lo recordé la última vez. Me sacudí el pantalón y seguía confundido… ese día nunca supe que fue todo eso.
40 años después… hace unos instantes.
Me detuve, respiré el olor a tierra húmeda y di la vuelta. Por última vez mire a aquel joven, sentando debajo de un árbol soñando a donde lo llevarán sus sueños, él aún no sabe de lo que es capaz, aún no sabe que está hecho de sueños y que esos son la clave para que llegue hasta aquí.
Sonreí, corte una espiga desde el tallo y lo lleve a mi boca, vire mi cuerpo y continué con mi camino.
miércoles, 13 de abril de 2011
Montaña de piedras.
El tiempo ha pasado tan rápido, se extrañan aquellos días donde la imaginación no encontraba límites y fluía libre como el agua. Mi cabeza no daba abasto a tanto ruido, a tantas…ideas raras. Si me preguntan en éste preciso momento, ¿por qué escribías eso? ¿cosas tan raras?, mi respuesta sería sencilla: porque es mi esencia, son mis ideas y así siempre serán por más que trate de ocultarlas.
Bienvenida sea mi lucidez.
Éste lugar lo recuerdo tal y como era hace un par de años. El sol inclemente reposando en el centro del cielo imponiendo ley, castigando a cualquier ser viviente que estuviera expuesto a él. A mi lado derecho estaba una montaña de piedras sobre una corriente de mar en pleno desierto. Me froté los ojos y sequé el sudor de mi frente para asegurarme si lo que estaba observando era producto de una insolación pero, no, no fue así, esto es real.
Me acerque lentamente hipnotizado a ese espacio de agua y rocas, mientras mis pies descalzos sentían la sensación de dejar un terreno desértico con hierbas secas puntiagudas, a otro donde la arena se movía a ritmo de aguas tranquila pero sin que hubiera una corriente o maleza que lastimará mis pies. Al momento en que mis pies aterrizaron en unas arenas danzantes me sentí reconfortado y tranquilo. El sol no cesaba su intensidad al igual que mi curiosidad aumentaba. El viento que venía del sur era agresivo pero cálido, no creaba ningún ruido al soplar, solamente era la sensación de cómo acariciaba frenéticamente tu piel.
Seguí caminando y mis pies se enterraba en la arena como si estuviera caminando en la orilla del mar, cada paso que daba un sonido de metal se escuchaba en el fondo la corriente de arena. El viento cesó y se guardo en el interior de la montaña.
Me encontraba a escasos metros de la torre que flotaba en agua de mar, no había nada que separará el agua de la arena, era tierra y agua. Dudé en meter mis pies al agua, no tenía ni la menor idea que pasaría.
Respire profundamente varias veces hasta que finalmente me decidí en dar el primer paso. Saqué la pierna derecha de la arena y la moví sobre la línea de agua y tierra que las dividían. Pisé el agua que corría salvajemente y mi pierna se sostuvo sobre la marea, pequeñas olas golpeaban mi tobillo. Las palabras se fueron cada vez más lejos y el silencio de mi cabeza empezó apoderarse de todo, segundos después deje de escuchar a mí alrededor. La siguiente pierna hizo su movimiento y finalmente estaba erguido sobre el mar mirando las rocas, de pronto los sonidos empezaron a regresar uno por uno, el pulso de mi corazón era acelerado.
Todos los sonidos se silenciaron ante el sonido del viento; un viento chillante, rasposo que provenía dentro del cerro de piedras. Gritos, lamentos acompañados de un toque de desesperación, ya no había sol ni nubes, sola era caos que emanaba desde el núcleo de esa pileta de piedras.
Intente huir, al darme la vuelta me di cuenta que todo era mar, ya no había tierra con espinas ni arenas danzantes… era, era mi locura, eran mis ideas que fluían dentro de mi cabeza, dentro de mi montaña de piedras, cada roca acomodada perfectamente en su lugar para retener todo lo que entre a esa cueva infinita.
Despierta, despierta – me dije cuando vi como a lo lejos se levantaban grandes olas que producían ruidos machacantes, al final, todo se estaba cerrando… finalmente me estaba encapsulando. Las olas cerraron por completo el terreno donde estaba. Cuando el agua me aplasto, exhalé una gran cantidad de aire y abrí los ojos. Mire a mi alrededor y era mi padre quien estaba cortando una hoja de metal con su bafer.
Creo que, aún así, todos tenemos esperanza en que nunca olvidaremos quiénes somos y qué somos.
jueves, 31 de marzo de 2011
Tu carta.
"Amigo, pondré casa en un país donde me alejaré de las falsas ilusiones que me brinda ésta triste sociedad".
Los años han pasado desde que te vi tan vehemente al expresar esas palabras, querido amigo. Muchas veces dude que fueras a lograrlo o de quizás conseguir empezar a hacer algo. Ahora tú eres el que me dices que siga adelante con mis ideales, con mis sueños y que los defienda con capa y espada. Me has recordado lo importante que es seguir soñando y sobre todo creer en ti mismo.
En el último par de años te he preguntando porque dejaste ir al antiguo tú, aquel que era más elocuente y explosivo, muchas veces no encontrabas la respuesta o solo balbuceabas ideas vagas; curiosamente, he tenido la oportunidad de encontrarte en tu estado máximo y te veo realizado, has encontrado tu camino y todos tus ideales del pasado te han puesto de nuevo en la caminata de la vida y andas mejor que antes.
A través de ti puedo ver que yo también puedo hacer lo mismo, y lo conseguiré caminando a tu lado.
lunes, 14 de marzo de 2011
Mejor.
Hoy necesito verme bien pero no me siento bien.
Hoy quiero verlos bien pero no los veo.
Hoy quiero sonreír de nuevo pero estoy cansado de hacerlo.
Hoy simplemente…
A veces no me doy a entender, a veces no me entienden, a veces no quiero que me entiendan. ¿Por qué carajas pienso esto?, no lo sé, sé que tengo la necesidad de escribir algo pero no sé que es. Me dormí tres horas y he despertado todo raro, ciento que mi cuerpo no es mi cuerpo, que mi cabeza no es mía… me siento mal, me duele el estómago, no me importa si mi texto tiene congruencia.
Han pasado 10 minutos desde el último punto y aparte, me puse a mirar el techo mientras me recargue en la silla. Deje que la imaginación volara; dibujé y coloree imaginariamente en el techo un cielo azul hermoso, con pocas nubes frondosas y blancas. En medio de toda la orquesta se encontraba el sol, un sol danzante que emanaba tranquilidad y paciencia.
Hoy no me siento tan bien pero mañana si lo estaré.
Hoy no pude verlos pero mañana lo haré.
Hoy solamente descansaré y mañana sonreiré.
Hoy simplemente dormiré.
Buenas noches.
Destino…
Algunas veces encuentras la alegría y te sienta bien ese estado de ánimo. Otras veces estas te encuentras confundido pero aún conservas una chispa de alegría, decides salir a caminar a la calle esperando despabilar todas esas ideas buenas o malas.
Has salido de tu casa y estas por empezar a caminar, tu cerebro dicta órdenes de moción al par de piernas jóvenes y recias, éstas empiezan a oponer resistencia de querer caminar, aún así, con dedicación y un arduo esfuerzo la mente logra ordenar por completo a las piernas a que empiecen a moverse.
Allí te encuentras caminando a media calle, solamente tú y la silueta de tu cuerpo dibujada en el piso siguiéndote como un fantasma diurno. Sigues pensando en cómo te sientes, qué has hecho, cuántos años tienes y todas esas preguntas que logran sacarte de tus casillas rápidamente. La vida se encarga de poner a prueba tu persona con otras personas en tu camino:
Persona A: Un señor de avanzada edad viene caminando en dirección opuesta a la tuya, tú lo ves y te detienes a saludarlo. Él amablemente te saluda amable y educadamente: "Buenas tardes, joven. ¿Cómo le va en su día?", mientras observaba los labios del señor como se movían evitando la salida de sonido, solo veía letras que se quedaban guardadas en mi mente, en ese momento reaccioné y conteste: "Bien, don… me encuentro muy bien", si supiera todo lo que estaba pensando o al menos como me sentía me entendería mejor.
La plática continuó sin mejora alguna, no entendía lo que me decía pero allí me encontraba dando la cara para no ser descortés y grosero con una persona mayor. Finalmente escuche las siguientes palabras: "joven, he de partir… mucho en saludarlo, me saluda a sus padres. Hasta pronto". Finalmente la persona continuó con su camino. Volví la vista hacia adelante y pude divisar hasta donde terminaba la delgada línea de la calle – hasta allá quiero llegar – pensé.
Persona B: A un par de cuadras me encontré con otra persona, una amiga de mi mamá. ""Mijo", ¿cómo estás? Tanto tiempo sin verte... oye, ¿sabías qué…?" en ese preciso momento deje de prestarle absoluta atención por su conversación tan estúpida que tiene, por mi mente salían palabras "cállate, no me interesa saber la vida de los demás". Quizá notó mi inconformidad y cambio de tema pero ya era demasiado tarde, no habían pasado de ni cinco minutos cuando ya me estaba despidiendo de manera cruda. De nuevo volví la mirada hacia el final de la calle y pensé: falta mucho todavía por recorrer y esta persona estúpida obstruyendo en mi camino".
Persona C: Me encontraba un poco disgustado y con amargo sabor de boca. Ésta última persona no supe quien fue, solamente sentí que su mano fue rechazada hostilmente por mi hombro izquierdo. Escuche la voz de la persona pero me negué a detenerme, simplemente seguí molesto, a unos cuantos metros de la persona me detuve, inhalé profundamente y exhalé paulatinamente. Escupí la escasa saliva que había en mi boca y di otro par de pasos.
Aminoré el paso y volví a escupir. Tal cual un automovilista llega a una esquina y se detiene para observar si no vienen carros, hice lo mismo pero en este caso era para ver si no venían más personas. Curiosamente en ese movimiento de prevención observé el atardecer, un atardecer único, distinto a los de cada día. Era tan llamativo que viré mi cuerpo completamente hacía el oeste para observar la caída de la luz, después voltee hacía el este y vi como la luna empezaba a asomarse. Gire por última vez mi cuerpo en dirección al oeste y me sentí de nuevo lleno de vida, recordé mis sueños, lo que siempre he querido ser y que por lo mismo, a veces encontrarse con una sola persona que hable puras cosas que lastiman la integridad espiritual de uno.
Sonreí y cambie de coordenadas, me dirigí hacía una nueva ruta, hacía la caída de una luz y el nacimiento de una nueva.
Destino: felicidad.