El
palpitar de mi corazón es lento. Mi mirada se centra en la vida cotidiana de
los demás: gente enamorada, lastimada o peor aún, confundida.
Todo
explota a mí alrededor y puedo ver claramente a través de todos ellos.
Yo
no soy el juez que dictamina la vida de los demás…
Simplemente
soy otro mortal que ve su reflejo en ellos.
Me
entrometo como fantasma entre el conglomerado grupo de individuos que están en
este círculo. Los acaricio, los huelo, les susurro y nadie voltea.
Veo
mujeres hermosas y me acerco cual depravado lo hace sigilosamente antes de
abrir su túnica ante su presa, la diferencia es que en mis ojos lujuriosos y en
mi boca húmeda solamente hay palabras sinceras. “No te desanimes, no todo está
perdido… aún hay luz en esta vida, ¡mira, allá en aquel pequeño monte de tierra
hay niños jugando con sus juguetes de construcción, unos hacen pistas y otros
las recorren con sus autos de lujo. ¿Ves? Aún hay esperanza”
Soy
un pervertido que comparte su manera de ver
las cosas con los demás así como lo
han hecho conmigo.
El tráfico de vehículos, las señoras gritando a los
microbuseros, los retraídos sociales que solamente obedecen a su reproductor de
música…
Pero
concentran toda su energía en todo lo que hay a su alrededor. En sus plegarías
esta el bienestar integro de las personas y que a su vez quieren compartirlo
con los demás. Un caso más, acerquémonos al joven más cercano.
El
tiene la mentalidad de querer ser músico y expresar millones de cosas hacía los
demás a través de ella pero por el momento concentra su energía en más cosas,
ya no solamente es el gusto musical sino también ejerce una profesión y
afortunadamente está empezando a experimentar la situación de las relaciones,
ya no piensa que todo su tiempo es para él, hay más situaciones.
En
su corta experiencia en esta nueva ola de emociones se da cuenta que muchos
centran su emoción en alguien o algo, también percató que él dependía de
algunas cosas materiales para tener un estado anímico estable.
Muchas
veces el fue participe y ferviente seguidor de la corriente “así soy y ¿qué?” o
“No voy a esperar a que las cosas lleguen…” el tiempo a avanzando y se da
cuenta que solamente es cuestión de comprensión, de tener bases y muchas ganas
de aprender de los demás.
Por
el momento permítanme regresar a mi “consciencia” y cambiar de canción.
Muchas veces el fue participe y ferviente seguidor de la corriente “así soy y ¿qué?” o “No voy a esperar a que las cosas lleguen…” VES NO PASO NI UN MES!!!! JAJAJAJA SALUDOS!!!!
ResponderEliminarEh?
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