...en un laberinto de años.
La
calle 5ta y Riveroll siempre la he encontrado enfadosa en ciertas horas del
día, me cansa caminar ahí. Tal y cómo lo estoy haciendo en este momento.
Son
las 14:50 p.m. de un lunes de hace dos años, creo que fue en Junio.
La
gente gritando, la velocidad incomprensible y estúpida de los microbuses que
están dispuestos atropellar a un peatón con tal de subir un pasajero más que el
camión que viene atrás hacen que este lugar sea una tortura. Las señoras quieren
controlar a sus criaturas a través de gritos insoportables y lastimosos. Las
parejas adolescentes son tan variables que un par pueden estar con un jarro de
miel a un lado y acariciándose mientras otros pueden estar gritando y
empujándose y por último estamos los que vemos todo esto y lo callamos.
Entre
tanto olor desagradable, el humor espantoso y la bazofia espantosa conglomerada
hacen que me empiece a derretir y perder mis casillas. Todo se vuelve un cuadro
de madera con muchas secciones dentro de ella, parece que forman pasillos y en
el centro se encuentra la salida. La caída infinita.
Volteo
a mí alrededor y el rostro de todos esta borroso como si muchas caras estuvieran
expresando algo en el cuerpo de otro. Cada uno de ellos tiene un facial en que
aparecen más, es como si fuera una ruleta que está girando y te está poniendo
varias opciones, es lo mismo, solamente que lo expresa con un rostro diferente.
Este lugar realmente me da miedo.
Me
dispongo a dar el primer paso, ya no quiero estar en esa esquina donde todos
están viviendo algo que yo no vivo. Me quiero alejar del ruido que escupen las
cabezas de rostros giratorios.
Levanto
la pierna derecha y mi tenis se queda pegado y se empieza a derretir, completo
el paso y ya no tengo mi pie, solamente es mi pantalón chorreándose como chapopote
caliente en un poste. No me importa, levanto la pierna izquierda y pasa lo
mismo, mis pies se han quedado atrás y solamente dos líneas espesas en ebullición
se encuentran detrás de mí. Pongo mi brazo derecho en el cuadro del teléfono
público y también empieza a derretirse lentamente.
Desesperadamente
empecé a correr y las caricias del viento no eran frescas, eran calientes y
aumentaban la facilidad con la que me derretía. Poco a poco empecé a caminar
con el torso, hasta que ya no pude caminar y quede a un par de metros de cruzar
la calle. Caí con todo el cuerpo y mi cuerpo empezó a hervir, mis ojos
desaparecieron como terrones de azúcar en un sartén esperando ser caramelo. La
gente solamente miraba como fenecía. Muchas voces recorrían como fantasmas las
calles habitadas por personas que no hablan solamente cambiaban de rostro cada
segundo.
La
respiración vuelve, agitado y exaltado me aventé hacía atrás y estaba sentado
en la pared de Coppel, donde muchos se encuentran meditando o buscan algo de
verdad en este mundo.
Impresionado
volteo a mi alrededor, veo la hora y mi celular marca las 15:03 pm de un martes
hace dos años, era Junio creo.
Escucho
una voz a mi lado: “Impresionante, ¿no?”, a lo que contesto incrédulamente: “¿qué?
A lo que el hombre de al lado me dice: “Has ido, lo viviste, lo sentiste,
fuiste parte de él, lo caminaste y finalmente encontraste el centro…
encontraste la caída, por eso estás aquí”
“O
sea que yo estaba…”
“¿Soñando,
hermano?, no lo sé, tiene 5 minutos que
acabas de llegar” – me dijo mi hermana mientras me miraba con cara de sorpresa.
“No
lo sé, solamente siento que estoy atrapado en un laberinto y mañana estaré…”
“¿Conmigo?”
– me dijo ella, la que me trae navegando los mares imaginarios y recorriendo las
constelaciones infinitas.
“Si,
quiero estar contigo y también con…”
"Conmigo" - me dije a mismo en este momento real mientras pico las teclas.
Finalmente
he llegado a mí, han pasado un par de años desde que alguna vez pensé en salir
de ese laberinto y sentirme justo como en este momento. A ver si de aquí comienza…
Otro
viaje… No lo creo, al parecer sigo aquí… todavía.
aaaaw...
ResponderEliminarAlgo similar me pasa... vives una realidad... y aveces te preguntas que realidad viviran los demas.. absortos en una rutina viviendo enagenados de un gran sistema ...
Donde todo hemos institucionalizado.. desde la parada de micros, desde el tipo de vestimenta.. y como que conductas son permitidas dentro de una sociedad....
Luego te das cuenta que eres parte de ese sistema, ahora lo entiendes.. y pareces ser libre.. pero no se si sea libre, creo que cada vez me esclavizo mas en mis pensamientos...
.....
\Loren Huerta
EL viaje ya empezo bro.... y stas kon las personas korrectas stoy seguro!!!
ResponderEliminarIvan T.B.