viernes, 22 de abril de 2011

15 de marzo de 1995.

15/3/95


Es para mi papi mas querido.


Que rido papi:


Te extrañe Enero y Febrero pasaron dos mes que no te bimos nosotros mi mamá, yo y mi hermana y todos te extrañamos papi me he sacado buenas calificaciones y te quiero decir que todabia nosé que me aya sacado diez en la prueba de C. Naturales y te quiero decir que ya me se la tabla del 3,4,6,7 y me falta la del 8 y la del 9 porque la del 1,2,5, y 10 estan facil te quiero decirte – en la hoja verdadera está una palabra borrada con corrector y no recuerdo que palabra es – que cuando vengas y estes quiero que cuando te vayas que en la semana que se te acabe la sema quiero que me traigas un balón de futbol soccer o sino un cassette de super nintendo Megaman Soccer papi quiero qué te llevas esta carta para que sepas que vas a comprar papi jugo U.N.A.M. v.s. TOROS NEZA empataron 1-1 Morelia-Leon y ese partido no lo vi completo pero nada mas un pedaso penalti de morelia tiro leon pego en un hombro de la barrera y se fue de globo y el portero no lo pudo parar y fue ¡GOOOL! de leon.



Tu hijo José que te quiere mucho papi.


Que dios te vendiga.


21/4/011


Hoy supe éste día sería memorable, no lo sé, lo sentía en el viento. Llegue de trabajar con un six de Modelo Especial, mientras mi hermana estacionaba la camioneta y ponía música para armonizar el ambiente, mis padres estaban ya esperándonos en el porche de la casa. Ahí estaban ellos observando orgullosos a sus dos hijos plenos y realizados – se les notaba en el rostro.


Me acerqué y los salude, entusiasmados me preguntaron cómo había sido mi día y les conteste mientras ponía las cervezas en el piso. Mi papi observo la bolsa de plástico y recordó que eran las cervezas que él toma en eventos especiales – dada el momento, hoy también fue un día especial… la carta que le di a mi padre hace casi dieciséis años – y su mente viajo o no sé, quizá fue por el destino o no sé sinceramente pero saco una hoja desgastada y pegada con masquin tape.


La hoja era una especie de sobre – muy sencillo – y en la parte de afuera dice: "Es para mi papi que rido." Con una pequeña letra que no recordaba que la tuviera así. En el momento de tener el sobre en mis manos le dije: no papi, no la quiero leer, ya sabes que me pondré a llorar. Su cara fue un tanto de tristeza pero a la vez sonrío porque supo que era cierto. Mi madre le dijo a mi hermana que la leyera, en ese momento me dije a mi mismo "la tienes que leer". Inmediatamente le dije a mi papá que me diera la carta. Abrí el sobre y empecé a leer, cada palabra que daba lectura trataba de recordar cómo fue que escribí eso.


Concluí de leer la carta y me quede ido, voltee a ver a mi papá le sonreí mientras mis ojos se humedecían y de nuevo volví a fijar la vista en la pared.


¡AAHHHH! Ayúdenme, por favor ayúdenme – exclame mientras estaba en un mar de lodo. Mi cuerpo luchaba contra el pesado lodo que me bañaba cada vez que intentaba salir pero esa imposible. Mis llantos se escuchaban en eco, iban y venían. El olor a orín emanaba debajo del agua, no podía abrir los ojos.


¡Papá!, ¡Papá!, AYÚDAME POR FAVOR, AYUDAME – la voz era chillona, desesperada, frustrante. ¡PAPAAAAA! – grite lo más alto posible y sostuve la palabra mucho tiempo, el aliento estaba por terminarse… el grito termino siendo una cosa grosera, lastimosa… estaba dispuesto a fenecer en ese mar pesado cuando de pronto escucho la voz de mi papa: hijo,¿ ya te acordaste de la escritura?, el me miro con esos ojos y esa sonrisa tan humanos que solamente le conteste con lágrimas en los ojos – si, papi, ya me acorde. Lo besé en el cachete y seguimos platicando.



Papi, nunca me cansaré de darte las gracias por haberme enseñado tantas cosas y saber que aunque un día ya no caminaras junto conmigo siempre estarás a mi lado.


Hoy te lo vuelvo a decir después de casi dieciséis años…


Papi, te quiero mucho, tu hijo que te quiere mucho José.




miércoles, 20 de abril de 2011

Tus palabras.

Aquí me encuentro, sentado en la orilla de mi cama con la espalda recargada en un par de almohadones y los pies colgando. En mi boca tengo un cigarrillo y el humo camina a mí alrededor por la corriente de aire que entra por la ventana abierta que está a mi lado. Tengo frío pero aún así lo estoy disfrutando, estoy escuchando música y mis pies danzan al ritmo de la melodía…


Dios mío, ¿por qué veo todo lo que pienso en letras fluorescentes en las paredes de mi cuarto?, ¿qué es esto?

"Las temporadas están cambiando", "tú estás cambiando", "yo estoy cambiando", "yo soy…", el humo le da un toque espacial, poco a poco las paredes se van desmoronando y más palabras vienen, palabras que hasta tú te puedes imaginar dentro de tu mente. Finalmente las paredes colapsaron y hay un vacio abismal, la imagen se va alejando poco a poco y allí se ve mi cuerpo tirado en posición fetal con el rostro oculto por los hombros desnudos.

Las palabras flotaban libremente alrededor del cuerpo fenecido como abejas en un campo de flores. Emitían un sonido indescriptible pero era como si cuerpo estuviera sufriendo cada vez que pasaban a su lado.

De pronto reaccione y note que estaba en mi cuarto acostado en la orilla de la cama, recargado en unas almohadas sobre la pared y mis pies reposando arriba de una silla. Di el último jalón al cigarro y dije – qué loco.

lunes, 18 de abril de 2011

Sin saber de tus sueños.

El trigo ha madurado, por lo tanto, también yo lo he hecho. Mis ásperas y callosas manos que son producto de una vida diaria en el campo, aún pueden sentir la textura fibrosa de las espigas secas y puntiagudas de los trigales al rosarlas mientras camino y pienso como he llegado hasta aquí. He de recordarlo…


40 años atrás.

  • Hoy es un buen día – lo pensé mientras estribaba los costales de trigo en la mesa de madera que estaba en el centro del granero.

Era un día soleado, por ende, me encontraba bañado en mi propio sudor. A través del portón del granero miraba como los campos de trigo danzaban al sonido unísono que creaba el viento, y a su vez me refrescaba cuando entraba libremente al granero – desde muy joven fui admirador de la naturaleza y todo lo que nos puede ofrecer. Estoy completamente agradecido con ella.

Me di la vuelta mientras escuchaba el sonido peculiar de las espigas rosándose unas con otras, di de comer a mis caballos y al parecer ellos también estaban escuchando la música que venía del campo. Sus orejas bailaban y sus ojos perseguían el grupo de colores que producía el ruido que nos rodeaba, lo sé porque yo también veía esos colores, ciertos colores tan hermosos que me hacían sonreír y palpitar mi corazón de dicha y alegría.

Deje a los caballos disfrutar de su comida y fui a reposar debajo de un árbol. Cerré los ojos y aún así podía ver la imagen de los campos meneándose tranquilamente, solamente recuerdo que respiré y deje que la mente se fuera con la elocuencia que manejaba la corriente de aire. Cada segundo que pasaba me sentía lejos de mi pero en cierto modo más cerca. El sol se escondió detrás de unas nubes obscuras cargadas de agua.

La vista era fija, era un gran cuadro donde se veía al joven granjero alejarse de sí mismo guiado por el viento y persiguiendo los colores que el trigo creaba. Poco a poco la silueta fue desapareciendo del marco hasta que la lluvia y los relámpagos llegaron dar un toque distinto al paso del día. El olor a tierra húmeda empezó a perfumar a mi alrededor, lo raro fue que como pude oler mientras veía como me alejaba de mi cuerpo.

Tantas preguntas, muchas sin resolver, la mayoría sin ser contestadas. Allí estaba mi videocámara mental documentado cada segundo, hasta que a lo lejos mire del lado opuesto donde desapareció la silueta que se alejo, una nueva silueta venía acercándose lentamente. Finalmente la persona llega y escuché unas palabras cortas: no… preocupes… regresaras… pronto. Inmediatamente todo se puso oscuro y silencioso. Desperté de golpe, exaltado y agitado por lo que había soñado, por lo tanto, me encontraba recargado debajo del árbol y el viento hacía su trabajo, tal como lo recordé la última vez. Me sacudí el pantalón y seguía confundido… ese día nunca supe que fue todo eso.

40 años después… hace unos instantes.

Me detuve, respiré el olor a tierra húmeda y di la vuelta. Por última vez mire a aquel joven, sentando debajo de un árbol soñando a donde lo llevarán sus sueños, él aún no sabe de lo que es capaz, aún no sabe que está hecho de sueños y que esos son la clave para que llegue hasta aquí.

Sonreí, corte una espiga desde el tallo y lo lleve a mi boca, vire mi cuerpo y continué con mi camino.

miércoles, 13 de abril de 2011

Montaña de piedras.

El tiempo ha pasado tan rápido, se extrañan aquellos días donde la imaginación no encontraba límites y fluía libre como el agua. Mi cabeza no daba abasto a tanto ruido, a tantas…ideas raras. Si me preguntan en éste preciso momento, ¿por qué escribías eso? ¿cosas tan raras?, mi respuesta sería sencilla: porque es mi esencia, son mis ideas y así siempre serán por más que trate de ocultarlas.


Bienvenida sea mi lucidez.


Éste lugar lo recuerdo tal y como era hace un par de años. El sol inclemente reposando en el centro del cielo imponiendo ley, castigando a cualquier ser viviente que estuviera expuesto a él. A mi lado derecho estaba una montaña de piedras sobre una corriente de mar en pleno desierto. Me froté los ojos y sequé el sudor de mi frente para asegurarme si lo que estaba observando era producto de una insolación pero, no, no fue así, esto es real.

Me acerque lentamente hipnotizado a ese espacio de agua y rocas, mientras mis pies descalzos sentían la sensación de dejar un terreno desértico con hierbas secas puntiagudas, a otro donde la arena se movía a ritmo de aguas tranquila pero sin que hubiera una corriente o maleza que lastimará mis pies. Al momento en que mis pies aterrizaron en unas arenas danzantes me sentí reconfortado y tranquilo. El sol no cesaba su intensidad al igual que mi curiosidad aumentaba. El viento que venía del sur era agresivo pero cálido, no creaba ningún ruido al soplar, solamente era la sensación de cómo acariciaba frenéticamente tu piel.

Seguí caminando y mis pies se enterraba en la arena como si estuviera caminando en la orilla del mar, cada paso que daba un sonido de metal se escuchaba en el fondo la corriente de arena. El viento cesó y se guardo en el interior de la montaña.

Me encontraba a escasos metros de la torre que flotaba en agua de mar, no había nada que separará el agua de la arena, era tierra y agua. Dudé en meter mis pies al agua, no tenía ni la menor idea que pasaría.

Respire profundamente varias veces hasta que finalmente me decidí en dar el primer paso. Saqué la pierna derecha de la arena y la moví sobre la línea de agua y tierra que las dividían. Pisé el agua que corría salvajemente y mi pierna se sostuvo sobre la marea, pequeñas olas golpeaban mi tobillo. Las palabras se fueron cada vez más lejos y el silencio de mi cabeza empezó apoderarse de todo, segundos después deje de escuchar a mí alrededor. La siguiente pierna hizo su movimiento y finalmente estaba erguido sobre el mar mirando las rocas, de pronto los sonidos empezaron a regresar uno por uno, el pulso de mi corazón era acelerado.

Todos los sonidos se silenciaron ante el sonido del viento; un viento chillante, rasposo que provenía dentro del cerro de piedras. Gritos, lamentos acompañados de un toque de desesperación, ya no había sol ni nubes, sola era caos que emanaba desde el núcleo de esa pileta de piedras.

Intente huir, al darme la vuelta me di cuenta que todo era mar, ya no había tierra con espinas ni arenas danzantes… era, era mi locura, eran mis ideas que fluían dentro de mi cabeza, dentro de mi montaña de piedras, cada roca acomodada perfectamente en su lugar para retener todo lo que entre a esa cueva infinita.

Despierta, despierta – me dije cuando vi como a lo lejos se levantaban grandes olas que producían ruidos machacantes, al final, todo se estaba cerrando… finalmente me estaba encapsulando. Las olas cerraron por completo el terreno donde estaba. Cuando el agua me aplasto, exhalé una gran cantidad de aire y abrí los ojos. Mire a mi alrededor y era mi padre quien estaba cortando una hoja de metal con su bafer.

Creo que, aún así, todos tenemos esperanza en que nunca olvidaremos quiénes somos y qué somos.