
La calma al fin ha llegado, se puede sentir en el ambiente a pesar de la ligera corriente helada de aire que empezó a deambular después de que la tormenta se ha ido a las colinas a concluir con una feroz batalla de truenos estruendosos y cielos obscuros, ennegreciendo el distante horizonte. Mientras miraba las blanquecinas estrías que producían los relámpagos y los sonidos atronadores de los truenos que pese a la larga distancia de donde estaba se escuchan palmariamente como rebotan en las paredes de los enormes cerros provocando un gran rugido parecido a cualquier demonio ancestral. Es en verdad espectacular poder ver todo toda aquella sinfonía visual desde el punto donde me encuentro, el aroma a humedad, los matorrales aún siendo sacudidos por la corriente de aire, los animales escondidos en sus madrigueras esperando pacientemente a que culminen los últimos suspiros del viento.
Inhalo profundamente, inspirado por el fastuoso momento en el que estoy viviendo, no hay futuro ni presente solamente es mí quebrantada cabeza y un bonche de factores visuales y sonoros que hacen de este instante un rato memorable y perfecto, exhalo hasta quedar un tanto vacío. Decidí sentarme debajo de un árbol que estaba a un costado mío para poder reposar y poder ver tranquilamente el reflejo de los destellos de la tormenta eléctrica en la laguna que fluía frente a mí. Cómo es de costumbre tengo que sacar un cigarrillo de mi pantalón para poder disfrutar aún más este bello panorama.
Antes de prender el cigarro, empecé a frotarme con mis manos las rodillas, piernas, brazos, pecho y hasta mi cabeza para tratar de calentar un poco mi cuerpo. Bien, he concluido y ahora sí, más que decidido y dispuesto voy a prender mi cigarrillo, lo pongo en mi boca y allí lo dejó colgando de mis gruesos labios mientras me guardo las manos en las bolsas de la chamarra buscando un poco de calor. Jalo un poco de aire y el tabaco empieza a quemarse lentamente haciendo un pequeño crujido y al mismo tiempo sopló ese humo tranquilizante que me prepara poco a poco para disfrutar de aquel cuadro perfecto: en el horizonte las nubes obscuras con pequeñas estrías blancas, los montes espolvoreados abundantemente de nieve en la cima, en la falda de la colina bardeada de enormes pinos verdes que a pesar que tenía un cigarro en mi boca que no dejaba de humear y mi nariz olía sin parar la nicotina, aún así presenciaba aquel aroma fresco, húmedo y para culminar, estaba la enorme laguna que se asemejaba a un gran espejo mostrando al revés todo aquel fastuoso vista, un poco más abajo se observa un terreno amplio donde las pequeñas hierbas y árboles empiezan a predominar, qué es donde me encuentro situado mirando diligentemente mi alrededor.
En aquella lejanía quisiera estar, me gustaría poder ver toda aquella "catástrofe" que está ocurriendo en el lejano norte pero sin embargo por leyes de la naturaleza se me impide estar allí. El cigarro esta por culminar y el viento ha vuelto a cobrar vida y empieza a azotar nuevamente. Los árboles sufren, la madera truena pequeñas hojas junto con troncos más delgados salen volando de la parte superior del árbol donde me encontraba. Impresionado observo como vuelan muchas cosas, la tormenta ha bajado al lugar donde yo estoy.
La música es perfecta, hermosa ejecutada en el mejor lugar, encima de mí. Es semejante a la música de orquesta o más bien todo este momento que estuve observando al lejano horizonte fue un hermoso preludio donde empiezan a tocar lentamente reproduciendo un sonido distante de soledad, pero todo llega al momento cumbre, de éxtasis memorable tal como lo que estaba presenciando justo arriba de mi. El cielo era aún más oscuro que como lo mire hace unos minutos atrás, obscuridad solemne, abrazadora de sentimientos y deseos, los rayos no eran estrías eran energía pura, incomparables e inigualables. Mi piel estaba chinita a más no poder, mi expresión era una enorme sonrisa y ojos brillosos asombrados de estar presenciando todo esto. Sí, oh si… todo estaba encajado perfectamente en su lugar pero, ¿yo que hacía allí?, ¿cuál era mi función, propósito de estar allí?.
No obstante, inmediatamente mis preguntas fueron contestadas. En el último cerrar de mis ojos desee poder tentar esa energía, cuando volví a abrir los ojos la luz había cegado mi vista y el calor de la energía había tocado mi cuerpo. No sentí dolor alguno, simplemente deje de existir y pensar para poder ir a otra vida.
… minutos después.
José, despierta. Ya está empezando a llover… - me dijo mi hermana preocupada por el espantoso clima que estaba por venirse. Mientras yo despertaba de un sueño donde todo era idéntico a lo que estaba observando sentado bajo el árbol.









