domingo, 27 de diciembre de 2009

Un día bajo una tormenta eléctrica.


La calma al fin ha llegado, se puede sentir en el ambiente a pesar de la ligera corriente helada de aire que empezó a deambular después de que la tormenta se ha ido a las colinas a concluir con una feroz batalla de truenos estruendosos y cielos obscuros, ennegreciendo el distante horizonte. Mientras miraba las blanquecinas estrías que producían los relámpagos y los sonidos atronadores de los truenos que pese a la larga distancia de donde estaba se escuchan palmariamente como rebotan en las paredes de los enormes cerros provocando un gran rugido parecido a cualquier demonio ancestral. Es en verdad espectacular poder ver todo toda aquella sinfonía visual desde el punto donde me encuentro, el aroma a humedad, los matorrales aún siendo sacudidos por la corriente de aire, los animales escondidos en sus madrigueras esperando pacientemente a que culminen los últimos suspiros del viento.

Inhalo profundamente, inspirado por el fastuoso momento en el que estoy viviendo, no hay futuro ni presente solamente es mí quebrantada cabeza y un bonche de factores visuales y sonoros que hacen de este instante un rato memorable y perfecto, exhalo hasta quedar un tanto vacío. Decidí sentarme debajo de un árbol que estaba a un costado mío para poder reposar y poder ver tranquilamente el reflejo de los destellos de la tormenta eléctrica en la laguna que fluía frente a mí. Cómo es de costumbre tengo que sacar un cigarrillo de mi pantalón para poder disfrutar aún más este bello panorama.

Antes de prender el cigarro, empecé a frotarme con mis manos las rodillas, piernas, brazos, pecho y hasta mi cabeza para tratar de calentar un poco mi cuerpo. Bien, he concluido y ahora sí, más que decidido y dispuesto voy a prender mi cigarrillo, lo pongo en mi boca y allí lo dejó colgando de mis gruesos labios mientras me guardo las manos en las bolsas de la chamarra buscando un poco de calor. Jalo un poco de aire y el tabaco empieza a quemarse lentamente haciendo un pequeño crujido y al mismo tiempo sopló ese humo tranquilizante que me prepara poco a poco para disfrutar de aquel cuadro perfecto: en el horizonte las nubes obscuras con pequeñas estrías blancas, los montes espolvoreados abundantemente de nieve en la cima, en la falda de la colina bardeada de enormes pinos verdes que a pesar que tenía un cigarro en mi boca que no dejaba de humear y mi nariz olía sin parar la nicotina, aún así presenciaba aquel aroma fresco, húmedo y para culminar, estaba la enorme laguna que se asemejaba a un gran espejo mostrando al revés todo aquel fastuoso vista, un poco más abajo se observa un terreno amplio donde las pequeñas hierbas y árboles empiezan a predominar, qué es donde me encuentro situado mirando diligentemente mi alrededor.

En aquella lejanía quisiera estar, me gustaría poder ver toda aquella "catástrofe" que está ocurriendo en el lejano norte pero sin embargo por leyes de la naturaleza se me impide estar allí. El cigarro esta por culminar y el viento ha vuelto a cobrar vida y empieza a azotar nuevamente. Los árboles sufren, la madera truena pequeñas hojas junto con troncos más delgados salen volando de la parte superior del árbol donde me encontraba. Impresionado observo como vuelan muchas cosas, la tormenta ha bajado al lugar donde yo estoy.

La música es perfecta, hermosa ejecutada en el mejor lugar, encima de mí. Es semejante a la música de orquesta o más bien todo este momento que estuve observando al lejano horizonte fue un hermoso preludio donde empiezan a tocar lentamente reproduciendo un sonido distante de soledad, pero todo llega al momento cumbre, de éxtasis memorable tal como lo que estaba presenciando justo arriba de mi. El cielo era aún más oscuro que como lo mire hace unos minutos atrás, obscuridad solemne, abrazadora de sentimientos y deseos, los rayos no eran estrías eran energía pura, incomparables e inigualables. Mi piel estaba chinita a más no poder, mi expresión era una enorme sonrisa y ojos brillosos asombrados de estar presenciando todo esto. Sí, oh si… todo estaba encajado perfectamente en su lugar pero, ¿yo que hacía allí?, ¿cuál era mi función, propósito de estar allí?.

No obstante, inmediatamente mis preguntas fueron contestadas. En el último cerrar de mis ojos desee poder tentar esa energía, cuando volví a abrir los ojos la luz había cegado mi vista y el calor de la energía había tocado mi cuerpo. No sentí dolor alguno, simplemente deje de existir y pensar para poder ir a otra vida.


… minutos después.

José, despierta. Ya está empezando a llover… - me dijo mi hermana preocupada por el espantoso clima que estaba por venirse. Mientras yo despertaba de un sueño donde todo era idéntico a lo que estaba observando sentado bajo el árbol.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Un PUTO día normal.

Inocencia perdida, recuerdos dañados. Todo esto es una estupidez, no sé qué hago tratando de convencerte de que regreses conmigo si ya no hay más remedio. Nunca ha funcionado, tu y yo somos cosas distintas tu eres un cometa destellando luces de distintos colores atravesando galaxias infinitas en cambio yo soy una constelación enorme con un sinfín de planetas y estrellas que están allí inmóviles. No me atrevo a hablar contigo y decirte la verdad, ya no me importas, estar contigo es como si me estuvieras opacando con todas tus grandes virtudes.

He tomado la decisión de hablar contigo y decírtelo, necesitas saber que me estoy amargado la existencia por tu culpa, te odio, detesto haberte conocido y mostrado mis sentimientos. El tiempo es paciente pero yo no, recojo mi móvil, busco tu número y pico la tecla para marcar, está sonando, pero, de pronto se escucha la puta voz… hola, por el momento no me encuentro si gus…- ¡maldita sea!, ¡pinche buzón!, va de nuevo, le intentaré una vez más, está marcando de nuevo y apenas suena el primer pitido, contestan sin dar tiempo de que me digan hola digo –hey, ¿por qué me has dejado?, ¿Por qué jugaste con mis putos sentimientos?, ¿qué derecho tienes de volver a aparecer y decirme que "éramos unos jóvenes inmaduros" cuando nos conocimos por primera vez, nunca salió bien, nunca funcionamos y, ahora has regresado y me haces esto… ¿qué mierda tienes en la cabeza?.

Me imagino que apenas iba a contestar aquella persona pero no le di tiempo, inmediatamente corte todo tipo de plática posible diciendo: TE ODIO, no me merezco esto.

Mi cabeza estaba por estallar, presión sanguínea rebasando los límites de fuerza que debe de haber en las arterias, ojos rojos, escupiendo, puños apretados… oh dios, es un bello día. Salgo de mi casa, decido caminar un poco para aclarar la mente, pido la parada de un microbús, subo, pago boleto, voy en camino a tomar un asiento pero en eso el puto microbusero acelera, pisando el pinche gas como si fuera una maldita carrera de la Formula 1, que de por si casi me caigo, total, me siento empiezo a respirar pero no funciono y este cabrón sigue manejando para la chingada. Una señora pide la parada, esta se para de su asiento y él imbécil chofer gritándole: orale! Orale! Apurale vieja!..., tristemente nadie de los pasajeros dijimos algo, en fin, estaba por llegar a mi destino así que pedí la parada, este cuate decide frenar inmediatamente haciendo que todo el bus se mueva como si lo hayan chocado, me levanto, camino lentamente provocando que este me gritará algo pero, nada no me grito, ok, iba bajando aún más lento y todavía faltaba por bajar un pie del escalón y este ya le estaba dando gas, en verdad me considero una persona muy pasiva, tranquila, bondadoso (dice un cuate, hahaha BONDADOSO … SOOOC MAAI DIIIC!!) pero debo de aceptarlo, perdi la cordura, le grite inmediatamente: estoy bajando pinche pendejo, esperate cabron!!, el chofer me contesto pendejada y media cuando el ya iba en camino hacia la siguiente parada, me encendí aún más así que lo perseguí corriendo hasta alcanzarle y gritarle desde la banquera, en plena carretera transpenisular parecía un demente, yo gritaba: BAJATE PENDEJO!!! BAJATEE!!! PINCHEE PUTO!!! BAJATE!!! , quizás chofer no quizo bajar por muchas cosas entre una de ellas me van a pegar una putiza o pobre morro lloron mejor me sigo drogando…

El camión se fue alejando rápidamente y yo me quede en esa esquina temblando de coraje, traía mi reproudctor y para variar puro puto death metal sueco, sentía que todo estaba de la mierda, quería tirar putazos, pegarle a un pinche cholo que me estaba mirando muy "mal", ahhhhh….


CHOFER CHINGAS A TU REPUTAMADREEE…

y RUCA, NO SÉ NI PORQUE ME MOLESTE EN HABLARTE Y VOLVERME A FIJAR EN TI…

NUEVOS ADITAMENTOS EMOCIONALES SEAN BIENVENIDOS EN MI VIDA…


Que tengan buen día lectores desconocidos, compañeros y amigos proclamadores del buen hablar… que yo seguiré disfrutando de este PUTO día normal.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

EXPLOTÉ.

Las palabras fluirán por si solas, no trataré de que concuerden. Soy un pobre hombre que vive enclaustrado en una depresión inmensa mezclada con un pesimismo enorme, si me preguntan: ¿por qué eres así?, contestaré: la verdad no lo sé, me gusta serlo y tal vez mucha gente lo vea mal, por ejemplo: ayer me dieron consejos y a su vez me tiraron con toda la ley de la verdad, muchas gracias por preocuparse.

Pero por otra parte, vivo en mi propio mundo dañado que poco a poco lo voy mostrando y, es raro sentir este cambio de tristeza, depresión intensa, melancolía, elocuencia, sensibilidad, fragilidad a onda más amarga, directo, seguro, confiado, firme y sobre todo un pinche cabrón. Lo sé y todo este año le he sabido, crecimiento anual chingón, tal como lo había pensado: que cierre de año y aún quedan unos cuantos días que serán mejor que este.

Debo de admitir que estoy llorando en este momento, pero es un llanto de emoción por el gran cambio impredecible. Ah! Demonios… ¡si!.

Gracias gran Potter, Madre Chosto, Engranes y todo esos escritos chidos que quedaron en el bloc de este año que se que tuvieron que ver en este gran paso…

GRACIAS!


miércoles, 11 de noviembre de 2009

Libre.


La gran ilusión de mi vida. Encontrarte lo más pronto posible.

Los rayos solares, las enormes y esponjosas nubes coloreadas por el atardecer me invitan a viajar un rato por esta ilusión que estoy viviendo, o sea mi vida…

No existo, no formo parte de este mísero, no falta mucho para desaparecer dejando el conocimiento y existencia humana, al fin seré libre por todos los cielos… no espero ser entendido ni comprendido, solamente quiero ser libre y escuchar mi música ante mi gran imaginación que es mi madre ideas, no formo parte de un grupo social, simplemente, cada vez más me voy dando cuenta que esto es una simple ilusión (maya). Ya no estoy triste, ni seco; al contrario, estoy lleno de vida,

La fluidez de mi sangre al chocar con las paredes arteriales se escucha el estruendoso sonido, como si dos enormes rocas chocarán en sí…

Soy libre, camino tranquilamente entre el mar de nubes…

jueves, 5 de noviembre de 2009

Triste final…

Son las 11:00 pm. Estoy agonizando. Cada vez respiro más débil y lento, no tengo fuerzas para levantarme. Mi cuerpo esquelético reposa en la alfombra vieja de la sala que para variar todo es viejo, el sofá, las paredes. Desde aquí abajo todo se ve mal, las paredes que en algún momento tuvieron color ahora tienen unas líneas provocadas por la humedad, hay comida por todas partes, muevo lentamente los ojos hacía mis pies y las uñas están largas, ¿cuánto tiempo ha pasado?.

Sigo desmenuzando mi cuerpo con la vista hasta darme cuenta que estoy desnudo, recostado de lado. Dejo de observar y pensar, solamente siento como avanza el tiempo y el ronronear de mi estomago. Mi mente está vacía y mi alma sin dicha alegría al contrario está amarga y hostil, puede sentir como mi facción tiene marcado un seño de hostilidad, ni las moscas se me acercan.

De pronto imagine pequeñas letras en mi cabeza recorriéndola lentamente sin ninguna intensión de parar, rebotaban por todas partes y decían: NO EXISTES, NO EXISTES. Empecé a toser y empezó a salir sangre… dios mío, estoy muriendo –pensé- sonreí y acepte la cruel realidad. No lloré, ni nada por el estilo, estaba consciente que iba a largarme de este mundo para siempre solo y sin nadie, mi cuerpo decrépito al parecer sintió el rigor se estaba preparando para el momento final.

Las convulsiones empezaron, los ataques taquicárdicos concluyeron con mi pobre vida… lo único que pude ver fue aquel retrato que lo conseguí hace una semana atrás, si, era el retrato del ilustre Arthur Rimbaud que se volvió todo para mí en esos pocos días que lo vi antes de llegar al triste final…


 

Solamente no hay nada…

domingo, 1 de noviembre de 2009

Nuevo amanecer.

¡Mierda! – pensé. Me ha alcanzado el amanecer y estoy por llegar a mi hogar. Mientras camino por las desoladas calles siento como el helado clima quema mis mejillas pero mis piernas no dejan de moverse, mi paso es constante y preciso, por lo tanto voy pensando y a su vez escuchando el delicado sonido del despertar de un nuevo día, el poder respirar nuevamente ante este nuevo nacimiento mío, el tuyo… el de todos.

El precipitado pulso de mi corazón recorría y llenaba cualquier vacio y rincón de mi ser. Lo sentía, mis manos podían experimentar esa sensación de estar vivo, de poder cerrar la mano y contener toda esa energía pura. Continué deambulando como muerto por las calles hostiles y típicas del valle sin pavimento solamente tierra nada más, coloreadas con un poco de maleza a las orillas de lo que se le podría llamar "calle". El aroma es fresco y compartible gracias a las diferentes especies de hierbas que hay en el campo silvestre, abrupto y salvaje, la sensación de estar vivo y agregarle poder respirar aire nuevo es como si estuvieras al desnudo ante la naturaleza omnipotente y misericordiosa que te abraza día a día, lamentablemente no tenemos tiempo de darnos esa oportunidad. Sin importar lo que mis necios pensamientos digan o quieran hacer me reúso a hacerles caso y mejor me dedicó a disfrutar de este momento magnánimo.

De nuevo me concentro en el poderoso sonido que crea el ambiente, se escucha a la perfección como el sol va naciendo detrás de los lejanos montes en el horizonte, el "congelado" cuerpo de cualquier ser vivo puede sentir esos rayos cálidos que desprenden cualquier toda partícula solida.

Detengo el paso para observar detalladamente "el comienzo". Perplejo y estupefacto me quede, con ojos incrédulos ante el despertar de aquella luz diáfana y pura que me hace sonreír, marcando un gesto de esperanza en mi rostro. Todo ser vivo a mí alrededor cobra vida, las plantas y hierbas alzan su diminuto cuerpo como si estuvieran despertando por el éxtasis musical que rondaba en el ambiente. La potente luz empezaba a esclarecer el cielo, el frío iba cediendo, la obscuridad está siendo consumida por la luz.

La música ahora proveniente de todas partes la escucho dentro de mi acompañada del pulso de mi corazón. Extiendo mis brazos hacía el cielo con las manos abiertas, cada dedo lo más recto posible para poder liberar toda está energía que traigo, planté los pies en la tierra para poder aguantar estar esperando que la gran esfera de luz salga y me irradie de su gran energía. Las plantas empiezan a danzar, la tierra empieza a vibrar, el clima empieza a aclimatarse con un calor cálido, delicado que ínsita a todos los que estamos sintiendo eso explotemos en cualquier momento.

Pequeños animales salen a unirse a este gran espectáculo. Me siento en contacto con la naturaleza misma. Empiezan a formarse pequeñas nubes en el cielo, mi cabeza está en 90° mirando hacia arriba y de pronto escucho: que bella es, ¿verdad?, hago caso omiso a esa voz, sabiendo que era "yo" no le iba a dar el tiempo oportuno para estropear este momento.

Al fin, la gran luz estaba suspendida en el cielo. Baje mi cabeza y brazos, reposé un momento cerrando los ojos dejando que toda aquella vida que había en el ambiente siguiera fluyendo y la música sonando. Sigo respirando mientras mis ojos están sellados por el deseo de tener una visión más amplia. Estoy conectado con todo a mi alrededor, siento como las pequeñas plantas se mueven y bailan, hasta me las puedo imaginar celebran un nuevo día.


La música llega a otros niveles, un sonido sin batería ni instrumentos de cuerda… simplemente música. De pronto abro los ojos lentamente y estalla toda esa "música" en mi cabeza y veo que no había nada, solamente obscuridad y pequeños destellos de luz.

MI CORAZÓN EXALTADO Y MI MENTE CLARA, AÚN A PESAR DE LA TREMENDA OBSCURIDAD… me doy cuenta que es mi música la que siempre me lleva a estos lugares, a estas visiones, a esta felicidad que aún que la pueda escribir y posiblemente transmitir… tienen que vivirlo.



Paseando a través de las cortinas de los inmensos rayos solares… estoy yo.

jueves, 29 de octubre de 2009

Pequeña silueta.

Ven, acércate no tengas miedo. – me dijo la pequeña silueta que se estaba al lado de mi cama.

Inmediatamente desperté agitado. Estaba sudando, las manos me temblaban y palpitar exaltado de mi corazón retumbaba en las paredes de mi cuarto. Trate de relajarme, diciéndome a mí mismo – era un sueño… era sólo un sueño. Cuando de pronto escucho de nuevo – ven, acércate no te va a pasar nada – y, efectivamente allí estaba el pequeño bulto erguido mirándome tercamente, sin parpadear, sus enormes ojos color carmesí acechaban los míos como predador intimida a su presa. Allí estaba estupefacto acostado en mi cama, respirando lentamente, el sudor que en un momento fue de nervios ahora es frío y quema mi piel con temor. Me siento indefenso, no quiero abrir los ojos ni cerrarlos, no quiero imaginarlo, mis músculos están tensos… inmóviles, falta poco para que me orine del miedo, no sé cuanto vaya aguantar con esto; ya quiero despertar de este maldito sueño.

De pronto llega mi hermana mayor enciende la luz de mi cuarto y era mi sobrino diciéndome: Ven tío, acércate a jugar.

Maldita sea estos viajes que me pongo.

lunes, 26 de octubre de 2009

Cactus.

Cada vez que cierro los ojos, imágenes instantáneas de personas o caras que he visto en algún lugar, momento u otra vida aparecen en mi mente. Me resultan familiares, ellos me ven como si yo los conociera pero simplemente estoy confundido. Abro los ojos, me encuentro de nuevo en un desierto, sentado sobre una roca mirando sigilosamente él cielo. A veces ya ni sé porque vuelvo a estos lugares tan tranquilos donde no hay nadie que me rodee, nadie con quien hablar ni pelear, simplemente yo ante esta bella odisea aislada.

Inhalo tan fuerte que mi cuerpo se engrandece aún más, intento relajar mi mente para cerrar los ojos de nuevo y enfrentarme a aquellas caras viajeras. Exhale todo ese aire de valor y coraje hasta que mi enorme figura quedará flácida, relajada y lista para encarar todos aquellos eventos que están pasando por mi cabeza.

Cerré los ojos de nuevo y me adentre en mi laberinto de ideas, oscuros y fúnebres pensamientos que cuando los ocupo amargan mi existencia. Indudablemente pude haber ido al otro lado de mi cabeza, al súper mercado de la alegría, donde los pasillos son iluminados intensamente por la felicidad eterna y son escasa pero fielmente deambuladas por personas que en algún momento de mi vida he aprendido algo importante de ellos. Están allí tranquilos, serenos y sonrientes seleccionando sus ingredientes para ser aún mejores esposos/esposas, padres/madres, hijos/hijas, amigos/amigas. Toman lo que es indispensable para seguir adelante y lo que no descartándolo de su lista de necesidades.


Volví a abrir los ojos lentamente, sentí una pequeña sonrisa marcada en mi rostro. Mire detalladamente aquel cactus que estaba a escaso un par de metros de donde reposaba. Saqué la cajetilla de cigarros de mi pantalón e inmediatamente puse un cigarrillo en mi boca, lo prendí al instante e inhale, mientras lo contenía imagine ser el cactus, allí en plena intemperie ante el desolado sol, las fuertes corrientes de aire seco quemando mi corteza pero, no sentía nada ya que por dentro estaba lleno de vida dispuesto a explotar y esparcirme en este bello santuario. Si, era lo que estaba dispuesto a hacer, termine mi cigarrillo y retomé de nuevo el camino hacía mi laberinto.

He llegado, todo luce igual, las personas, los lamentos, los murmullos, los gritos, la ira, los llantos, parece como si no hubiera salido nunca de este lugar. Estoy parado quizás en el posible centro del oscuro y pesado ambiente, rodeado de aquellos destellos de imágenes bizarras pero ya no siento temor alguno o miedo, puedo respirar profundamente y moverme con facilidad. Lamentablemente no podré encarar todas aquellas almas que están allí porque inexplicablemente recordé mi tienda de la alegría y tal vez sea una señal que aún no debo de enfrentar a mis demonios, ya llegará su momento.

Regresé a la realidad con un suspiro exaltado, como si me estuviera ahogando, empecé a respirar agitadamente. Sentía como mi corazón bombeaba sangre por todo mi cuerpo, mis ojos abiertos casi incrédulos de no saber porque había regresado así. No paso mucho tiempo para darme cuenta que lo había hecho, pude ir a ese lugar de lamentación estar allí dominando la situación. Si, regrese feliz y equilibrado de este temerario viaje a mi interior.

Levante la vista para poder ver por última vez aquel cactus que me desato, que me libero de muchos temores y me lanzo a afrontar la cruel realidad. Lo busque desesperadamente hasta que lo encontré pero no de la manera que lo vi por primera vez, le observe alegre, emocionado y a su vez perplejo, me acerque a los restos de aquel cactus que en verdad había explotado ante los cuatro vientos.

Puedo asegurar que es lo que a mí me paso al regresar de las tinieblas escondidas en mi mente, logre explotar al fin. Soy libre.

Me levanté y empecé a caminar con la decisión de cumplir todos mis sueños.

Mientras tanto, iba pensando aún más… cosas que no pude redactar en este escrito…

Continué alejándome sin ver algún pueblo o algo que me dijera que ya había población.

En su debido tiempo llegaré al centro de todas las cosas.

3..

2..

1..

Despierta…

- ¿Qué ha pasado? – pregunte sin esperar una respuesta.

- Buenas tardes, Ismael. Soy el Dr. No-Se-Quien-Soy, tu psicólogo.

- Oh, Dios mío… volví a perder la conciencia, aventurándome a un nuevo viaje.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Renacimiento.

Aún puedo sentir todas las alegrías de mi infancia, las calles llenas de risas, la felicidad jugando con la pequeña vida de aquellos niños. Sonriéndoles siempre, manteniéndolos al margen de las cosas y a su vez opacando los momentos más horribles que hubieran pasado en su corta vida.

He vuelto a las calles que me vieron crecer y, que en algún momento comenté sobre las calles cansadas, desoladas y las casas tristes sin vida propia. Sí, estoy sólo mirando a mí alrededor, aguantando el frío e imaginando cómo sería esta vecindad con vida, gente conviviendo, nuestros padres ya envejecidos por el paso del tiempo y, los niños que en su momento jugaban ahora todos unos adultos profesionistas realizados y plenos, llenos de dicha placentera, quizá algunos ya con familia, otros disfrutando los frutos de esfuerzo de su época universitaria. Las calles lucirían aún con vida y esperanza, nuevas generaciones estarían ocupando nuestro puesto, aquel que en nuestra infancia ocupábamos.

Sin embargo, regreso a la realidad y toda aquella bonita ilusión se fue desgarrando poco a poco, como si estuvieran arrancando una imagen preciosa de un gran marco, se escucha el lamento del cuadro al ser arrancado lentamente hacia abajo, ya que la imagen a desaparecido por completo te das cuenta de que no hay nada, solamente vacio. Qué tristeza.


Allí estoy, afuera de mi vieja casa. Ahora más adulto que la última vez que vine, la barba me ha crecido y se nota que la edad ha ido avanzando debido al abúndate cabello grisáceo, mi cara cansada de vivir y trabajar pero aún con el cuerpo macizo, mis grandes manos apretadas por enfrentar los grandes recuerdos de entrar a toda mi historia, en donde me forjé, donde aprendí a respetar y me inculcaron valores, si, aquellas dos personas que me enseñaron todo lo bueno en esta vida y cómo debo de actuar según lo que me dicte mi corazón. Me sequé las lágrimas y decidí entrar. La casa aún conservaba su personalidad a la última vez que vine, sin ventanas, sin puertas, sin techo, sin aquel bello piso que me gustaba mirar mientras estaba sentado en el sofá de la sala. No había nada, lo único que quedaba eran las paredes viejas y cansadas de estar aún soportando estar de pie, feas y tétricas se veían producto de la gente callejera que ambula rayando casas.

Marqué una pequeña sonrisa y seguí caminando cómodamente por la vieja casa hasta llegar a mi cuarto. Entre lentamente, a pesar de que era un desorden y el olor a eses abundaba aún podía disfrutar de mi vieja habitación. Me dirigí a un costado del marco de la ventana para poder recargarme y ver hacia afuera cómo lo hacía cuando era niño, preguntándome ¿Qué habrá más allá de esta ventana?, ¿Qué haré cuando sea grande?. No aguante por mucho las ganas de llorar, así que lo hice. Lloré recordando toda mi niñez. Me tape los ojos con la mano derecha y con la izquierda repose mi fuerza en pierna siniestra, desahogándome pensé muchas cosas, pedí ayuda a mis padres donde quiera que estuvieran, les imploraba que me dieran la fuerza suficiente para seguir adelante, los extrañaba.

Sequé mis lagrimas, suspiré, volví a agarrar aire nuevo pesé al hediondo olor, necesitaba sacar todo y lo hice. Salgo de mi cuarto, lo veo por última vez y digo: Gracias por estar conmigo. Salí de la casa, aire nuevo, fresco y reconfortante. Caminé lentamente sobre lo que queda de piso que lleva a la banqueta. Al llegar a la banqueta viré mi cabeza inmediatamente, escuche que susurraron mi nombre: José, hijo mío… estamos contigo. Siempre estarás con nosotros y te cuidaremos. Me quede perplejo, mis ojos verosímiles y mi garganta afónica… no hice nada nomás que mirarles. Allí estaban ellos dos parados en la entrada de la casa sonriéndome, mirándome, mandándome besos y haciéndome seguro. No pude ni siquiera caminar para ir a abrazarlos, no podía moverme. En ese lapso corto de tiempo lloré, sonreí y apenas pude decir: los amo y los extraño, cuando ellos contestaron: sigue así querido hijo, sigue así. Me sonrieron por última vez.

Se dieron la vuelta y entraron a la casa. Aquella bella imagen desapareció rápidamente tal cual empezó el río de lágrimas en mis mejillas. Me quedé un rato observando sigilosamente la puerta esperando con la esperanza volverlos a ver pero, eso no iba a volver a suceder.

Detuve mi llanto profundo, sonreí y de nuevo di las gracias. Suspiré. Y empecé a caminar, alejándome lentamente de mi casa. Recordando lo feliz que acabo de ser.

Renacimiento.

lunes, 19 de octubre de 2009

Estoy vivo.


Entre tan platica y discursos con la gente llegué a entender que no hay mejor camino que estar bien contigo mismo, a veces buscas la felicidad porque sabes que la necesitas pero lo que no entiendes es ¿para qué?, sí tal vez en ese momento no necesites felicidad. No lo vas a entender porque no conoces lo que es dar amor y ni mucho menos comprenderás la felicidad porque no expresas lo que sientas por la vida misma, por cada momento que pasas en este medio ambiente; no das gracias por estar vivo y respirando, al contrario, rellenas esos vacios y dudas que tienes sobre la vida con excesos, divirtiéndote a altos niveles, teniendo pseudo relaciones, fingiendo ser alguien cuando no lo eres y, sobre todo ese engaño lo utilizas para estar acompañado ya que no soportas estar sólo contigo mismo.

Exhortó a todas aquellas personas que carecen de cualquier cierto tipo alegría, bienestar, dicha y sobre todo amor y paz que me acompañen a proclamar la fastuosidad de la vida misma.


Inhalé.

1..2..3..7…8..9…10…



- ¡Mírenme!, ¡estoy vivo! – grite vehemente ante los cuatro vientos lo más fuerte posible para que me escuchará todo el mundo. Baje lentamente los brazos que estaban extendidos hacía el cielo con los puños apretados, los ojos entre cerrados mirando la pequeña silueta de sol y respirando agitadamente, me encontraba extasiado por el momento.

La energía viene desde el centro de mi ser, el optimismo incremente y mi persona es ahora más madura.

Bajo la vista para mirar a mí alrededor en este desértico lugar, no hay nada ni una alma, completamente vacío. Es así como estamos en ocasiones, enterradas en un hoyo negro o simplemente desaparecidos, perdidos, lejos de nuestro principal camino… aprender a vivir.

Aún no soy alguien para poder decir que es bueno y que es malo, quizás nunca lo sea pero al menos si podré impartir y cultivar los buenos sentimientos.

Estoy emprender un nuevo viaje que me llevará a los rincones más profundos de mi ser para poder después expresar cada cosas que vaya descubriendo.

-¡Ah! – suspire y caminé decidido a hacer el cambio.


10..9…8……4..3..2..1…

Exhalé.


Nunca estamos solos.


A penas puedo respirar. Estoy completamente agitado después de huir ante el gran pacto del amor. El frío está quemando mis pulmones y tu imagen castigándome por ser un cobarde. Me detengo ante este árbol seco cansado de florecer en la primavera y sonreír antes los cálidos climas del verano que ahora se encuentra sin vida, sin pequeñas flores que den signos de alegría y felicidad. Quiero llorar y no puedo dejar de pensar en ti, en la situación que vivimos; apenas nos conocíamos y todo paso tan rápido que nos dejamos llevar por la misma luna, olvidándonos que alguien podría salir herido. Se me hizo un nudo en la garganta, lagrimas recorren mis mejillas sin parar.

De pronto me quede sin palabras sin pensamiento ni ideas, sin tu corazón ni nada... pero te has ganado mi amistad, única y sincera.

Seco el sudor que tengo en la frente y el río de lágrimas que recorren mis mejillas, recupero el aliente, sonrío y a su vez respiro aire nuevo alejándome de aquel árbol triste sin vida.


Gracias por estar...


(ישמאל)

jueves, 15 de octubre de 2009

Por este lago.


Después de andar caminando por el campo decidí volver a ver una vez más aquel entristecido lago. El ambiente era frío e intenso debido a la presencia de la estación del año, las aves salían de sus nidos para recibir los últimos rayos de sol y cazar unas cuantas lombrices para que su pequeñas crías pudieran degustar algo antes de que cayera él sol y la bruma diera indicios que viene cerca.

Me acerqué un poco más al lago, lo observé cautelosamente mientras el inmenso viento recorría libremente por el lugar creándome escalofríos por todo mi cuerpo. Giré mi cuerpo congelado y me aproximé a la banca vieja que estaba a escasos metros de la orilla del agua. Suspiré. Tomé asiento y empecé a silbar tranquilamente esperando ver que prendieran las luces en el pequeño pueblo que está cruzando el lago debido a la falta de luz.

Saqué un cigarro de la bolsa derecha del chaleco, me lo llevé a la boca y no lo prendí, solamente lo dejé ahí por unos instantes para poder oler ese aroma a tabaco que encaja perfectamente con el ambiente fresco y húmedo en el que estoy. Mientras buscaba el encendedor en la otra bolsa, vi la tierra mojada, espesa cubierta por la maleza producto del clima invernal. Noté que mis zapatos y los talones del pantalón estaban llenos de lodo.

Deje de observar lo puerco que se miraban mis zapatos y alcé la vista. Al fin encontré el encendedor, lo cogí. No podía dejar de mirar como las aves volaban rozando las patas en la superficie del agua levantando una pequeña cortina de gotas… simplemente impresionante. Recordé porque tenía el encendedor en la mano y por fin le di vida al cigarro, di el primer jalón y a la hora de exhalar el humo se desvaneció al instante. La corriente de viento aumentaba poco a poco, no me importaba en lo absoluto. Volví a jalar un poco más de cigarro pero, me di cuenta que ya casi se acababa y me empecé a reír, pensé – 'nche viento… fumador. Expulsé la última bocanada de humo saboreándolo como si fuera el único, que dé hecho era el último que traía, arroje la bachicha a la tierra y lo pisé.

Froté las manos para que se calentarán un poco e inexplicablemente podía hacer que agarrarán tan si quiera algo de calor. Continué friccionándolas, en eso inesperadamente se acerca una pareja joven y me pregunta el hombre: - ¿te molesta si te acompañamos?, a lo que conteste: no, para nada. El joven asintió con la cabeza y sentó primeramente a su pareja, acomodándola lentamente mientras él le ponía su saco, él después se sentó y la abrazó pasándole todo el calor posible.

En ese momento recordé… mi amada también debe de estar pasando frío.

Así que decidí dejar a aquella pareja para ir a estar con mi mujer.

Caminé… caminé… caminé y de pronto desperté, estaba en mi cuarto: que buen sueño tuve –dije, viré mi cabeza y estabas tú: descansando, tus ojos cerrados y entrecruzadas tus enormes pestañas, la nariz un poco roja, tus labios rojos y la gigante cobija que nos cubría.

Después de haberte analizado paulatinamente… te beso en la mejilla y te abrazo…

Vuelvo a descanzar.

jueves, 8 de octubre de 2009

Perla.

Estoy en lugar distante, lejos de la civilización donde puedo pensar claramente en ti. Qué raro, no ha pasado el par de días que te conozco y me agrada pensar en ti, curioso, ¿no?, creo que al igual que la mayoría nos emocionamos cuando conoces a alguien y, más si es una persona muy bella con buenos sentimientos y sobre todo carismática… suspiró y pienso en el nombre de la muchacha.

Con solo evocar aquella persona que me hace sentir feliz, siento que encajo perfectamente en este lugar en donde me identificó por ser un hábitat desértico, despoblado si a caso la población sería el Valle de Guadalupe y sus viñedos, pero aún así es escaso.

Tome el camino que lleva a la pequeña capilla con una hermosa vista a los viñedos; las hierbas y matorrales hacen que todo sea perfecto para este momento en el cual estoy pensando en esa mujer. Nada más recuerdo su cara y sonrío, me tiemblan las manos y no paro de suspirar. No puedo dejar de sonreír, estoy completamente contento y quizás han de pensar que es por la chava, pues lamentablemente no es la chava lo que pone alegre es… no sé mi vida, mi situación, no lo sé todo está bien fregón. Es como si estuviera frente al cuadro de mi vida, coloreado perfectamente y su tonalidad bien matizada, quizás a esta pieza maestra le hace falta un poco de amor, aunque amor ya lo tengo… sería más bien dar amor a los demás, que estén dispuestos en recibir un amor verdadero, un amor magnánimo para aquellas personas que aún llorar por una relación fallida… quisiera que mi cariño se esparciera por las personas que en verdad lo necesiten. Hace un par de horas cuando estaba en clases un amigo me dijo: uta mano, que chido que andes así… me voy a contagiar de tu alegría y energía. Simplemente mi amigo me tocó y si sentí que le pase la buena vibra.

Cómo lo había comentado en entradas anteriores: soy una fuente de energía, irradio luz de mi ser. Creo que todo sería más "bonito" más de lo que es, si todos fuéramos personas cargas de energía.

Dejo lo siguiente para que lo practiquen, en verdad ayuda a relajarte y concentrarte:

Ejercicio de respiración.


 

Inhala (cuenta hasta cuatro).

Mantén el aire (cuenta hasta cuatro).

Exhala (cuenta hasta cuatro).

Cuenta hasta cuatro.


 

La metodología se basa en inhalar aire y contar hasta cuatro, luego mantienes el aire contando hasta cuatro, lo exhalas contando hasta cuatro y por último sin respirar ni nada cuentas hasta cuatro para que vuelvas a inhalar y se repita el ciclo… me gusta llamarlo 16 segundos de tranquilidad.

martes, 6 de octubre de 2009

De aquí sale…

Salta. Salta. Salta. Para. Lee lo más rápido posible que puedas porque estoy escribir a todo lo que puedan teclear mis dedos. Para. Salta. Salta. Para. Toma un descanso y, empieza a leer de nuevo todo rápido: me siento feliz, contento y alegre, todo esto va de la mano a llevarte a un solo sitio: estar bien contigo mismo. Para. Si respira, quizá estés un poco agitado pero se debe a que estás leyendo puras palabras sinónimas a felicidad.

Así es, me siento perfectamente bien… por ahí alguien me dijo que dejará de escribir pesimismo, pues lamento informarle y me vale dick que sea a través de este medio pero nunca dejaré de escribir todo lo que traigo en la cabeza, lo siento en verdad, me da pena no decírtelo de frente pero aquí en algún momento lo vas a leer. En su momento me llegará el tiempo de decir: ok, ¿ya párale no, José?.

Si quieres que escriba lo más positivo posible ahí te va…

Trato de redactar estas sensaciones de hormigueo, de emoción en esta hoja de Word. Vamos, no siempre puedes estar contento… no seas egoísta déjame expresarme, aún soy joven y metes la pata seguido. Brinco y bailo al ritmo orquestal de la pieza musical que estoy escuchando… acompáñame, aunque se que no lo necesitas pero vamos, que esperas súbete a mi tren y vamos a viajar lo más lejos posible, lejos de tanto pesimismo… se que estos frases te gustarán para utilizarlas en alguna melodía, me parece bien, ¿cuándo lo hacemos?, ¿mañana?, PERFECTO.

La felicidad sigue invadiéndome, ¿por qué?, no lo sé pero esta bien chido…


 

Me largo….


 

ישמאל

sábado, 3 de octubre de 2009

Simplemente bien…

En este momento las palabras fluyen por mi cabeza… creo que podré decir en pocas palabras lo siguiente: ME SIENTO BIEN… no puedo pedir más. No necesito agregar más palabras para poder expresarlo… solamente me encuentro en un estado de felicidad.

Acaba de llegar un amigo de toda la vida a conversar un momento, se fue y pensé: es hora de seguir con momento de felicidad.


 

Hasta la próxima…

Que estén bien.


 

Su amigo…

ישמאל

lunes, 21 de septiembre de 2009

Stand Inside Your Love.

No sé porque siempre incluyo el clima en mis textos, me fascina el hecho de estar rodeado de tanta belleza y recordar las cosas tal cual son… simplemente bellas.

  • Que bello atardecer – pensé mientras estaba sentado en un costa de la carretera rumbo a Ensenada – es tan perfecto que puedo sentir como me abraza serenamente… enciendo mi cigarro y empiezo a recordar el porqué estoy sentado fumando y pensando tranquilamente lo que me paso hace un par de horas. Todo está mal – dije en voz alta.


Regresando un par de horas atrás me encontraba manejando mi camioneta en el boulevard principal del pueblo, algo típico de hacer en un domingo por la tarde donde te encuentras a tus amistades, saludas, sonríes y finges estar bien. La gente camina en parejas, veo los otros carros y van en parejas, volteo a ver el asiento del copiloto y no hay nadie… solamente estoy yo. Qué decepción, sigo manejando tratando de no dejarme llevar por el momento pero, no lo puedo evitar, hasta siento que todos me ven raro por ir manejando solo sin un acompañante, acelero y trato de salir lo más rápido posible del maldito boulevard.

A la salida del pueblo nuevos aires de esperanza se aproximan, veo a una señorita hermosa qué para que mentir yo la conozco así que, temerariamente me acerco a ella, bajé la ventana de mi lado y le dije: Amanda, hola, ¿cómo estas, mija? – le dije muy seguro de mi mismo. La mujer al escuchar mi voz voltea, me ve consternada y confusa contestándome: lo siento señor, no lo conozco – la mujer contesto hostilmente y siguió caminando; reí y aceleré un poco la camioneta para poder hablarle de nuevo pero ella me corto la aviada diciéndome: mire señor, yo no lo conozco y si sigue persiguiéndome le acusaré por acoso eh!, así que ya no me siga. – la mujer siguió caminando frenéticamente, casi llego al punto de correr y emprender el vuelo… pero, hubo algo que no entendí, ¿por qué señor?.

De plano me sentí más abatido por el momento, nadie me reconocía, no era nadie. Triste y desilusionado viré y tome la carretera hacía el sur, donde queda mi hogar. Esperanzado puse algo de música para alivianar el golpe, iba cantando muy "feliz", sacudiendo un poco el esqueleto mientras tomaba el volante. "Ejido El Papalote - 2 km". Dentro de 2 km esta horrenda tarde habrá llegado a su fin – me dije a mi mismo mientras la música seguía sonando.

Arribe a mi pequeño pueblo, me salí de la carretera y dije: al fin, he llegado… esto ha de acabar… ¡YA!, iba silbando de emoción, aquí nadie me conoce pasaré por desapercibido. En la tercera cuadra encontré lo que andaba buscando y por lo que confundí a la otra muchacha… si, te vi, ahí para en la tiendita de la esquina sonriendo como siempre. Pase lentamente en la camioneta observándote, devorándote… extrañándote y esperando que me reconocieras aunque mi día no podía estar peor, nadie me recordaba pero fue en ese momento cuando desee todas las cosas tú… si, me miraste y alzaste tu mano derecha moviéndola mientras sonreías diciéndome a lo lejos: hola… ¿cómo estás?, aunque nos vimos de lejos y tu no pronunciaste ni una sola palabra me imaginé tu voz en mi cabeza saludándome, notoriamente yo me vi como un patán, impactado, petrificado por la reacción de que me recordaste, lo único que hice fue acelerar y sin mirar atrás empecé a llorar, mis manos temblaban, mi corazón estaba a punto de salirse del pecho, empecé a sudar y tú te veías pequeña en el retrovisor. Las lagrimas empezaron a rodar por mis labios, ese sabor salado me hizo recordar que aún estoy aquí y me recuerdas… me hizo sentir que aún me amas… aún me… aún me… aún…me…amas. Detuve la camioneta, abrí la puerta desesperadamente, me bajé y grité: SIEMPRE SERAS MÍA… ¡SIEMPRE!.


- Maldita sea –me sequé las lagrimas que volvieron a brotar de mis cansados ojos y termine mi cigarrillo. Aún siento el agitado pulso de mi corazón pero ahora sonrío ante esta magnificencia de atardecer.




Recuérdame…

lunes, 14 de septiembre de 2009

El Beso de la Vida.

- Gracias por ese beso tan sutil y exquisito que me acabas de regalar. – le dije en aquel bello atardecer a orilla del cálido mar.

Mi corazón latía extasiado de emoción, los momentos más bellos de estar con alguien son los besos (para mí) porque me brindan lo que las cosas materiales no me pueden dar. Me encanta decir cosas hermosas que salgan desde lo más profundo de mi ser, no por impresionar sino porque así se presta la ocasión y se viste de gala… simplemente bella y memorable.

Aprietas a tu pareja sigilosamente, tanto que la acercas a tu pecho y la abrazas como si nunca la fueras a soltar. Las risas vienen y van, si, es el momento indicado para estar conectados y pensar semejantemente, el ambiente, el clima, la situación en la que te encuentras jamás será postergada aunque la relación llegué a su fin, en algún momento de tu vida recordarás ese momento, esa persona, ese abrazo… ese beso.

El cielo pintado, la forma de las nubes en el cielo, la gente caminando abrazados, riendo o ejercitándose, los diamantes en el inmenso mar brillando sin cesar hacen que tu sonrisa y ojos sean aún más impresionantes que nuestro alrededor.

Me vuelves a besar, lo haces porque sabes que es el momento de expresar todas las cosas bellas que cobran vida a nuestro alrededor. Me das las gracias por ser yo quien le doy luz, color y vida a tu existencia, me hablas de lo maravilloso que ha sido conocerme… lo enamorada que estas de mí, perdida y profundamente me lo demuestras con el siguiente beso que me das.

El sonido de las olas del mar se vuelven nuestro concierto musical, la gente nuestros espectadores y el ambiente nuestra odisea de imágenes inolvidables para nuestra bella relación.

Han pasado un par de horas, y siento que te amo aún más que hace unos minutos, el tiempo pasa sin detenerse así que mi amor por ti se va en ese lapso de momentos de felicidad.

Tus ojos se vuelven a fijar en mi boca, sientes la necesidad de volverme a besar pero no lo haces… sigues escudriñando mi rostro hasta llegar a mis ojos, nos vemos intensamente, bajo esa circunstancia tengo que agregar…

- Gracias por darme el beso de la vida y darle vida a mi sentido de ser humano…

En ese instante ibas a contestarme cuando te corte las palabras que iban a salir de tu ser con un beso dulce… solamente suspiraste y me abrazaste.



¿Cuándo vas a llegar?

Ya llega por favor…

viernes, 11 de septiembre de 2009

Your Hand In Mine

A veces extraño tocarte y acariciarte delicadamente, observar tus hermosos ojos, deleitarme con tu fragancia, tocar tú piel delicada, besar tus grandes y carnosos labios. No puedo figurarme que te has ido, no tomo en cuenta que nunca te has separado de mí, siempre estas cercas de mí siempre, estás conmigo y aunque ya dejaste de existir en este mundo siempre estará…


Tu mano en la mía.



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No pasa nada.

Francisco se encontraba en un bar lejos de la ciudad, en esos pueblos pequeños donde la gente lo único que hace es trabajar y pasar todas las noches en el bar del ejido. Lugar perfecto para estar bebiendo whisky en las rocas o cerveza bien fría recordando a alguien en especial. Si, ese era el lugar donde estaba Francisco, en la pequeña aldea cubierta por la espesa cama de brisa y la humedad que empapa las cosas, los árboles y a los veladores que se encargan de cuidar los campos de cosecha, el río cercano se escuchaba como fluía en la noche tranquila sin presencia de automóviles o de cualquier rasgo urbano.

El clima del bar era acogedor, a pesar de las personas que ya estaban embriagadas o las meseras coquetas que estaban buscando hombres foráneos con quién pasar la noche a cambio de algunas monedas… eso a Francisco no le interesaba, solamente quería estar pensando en esa persona que lo había hecho sentir vivo de nuevo.

El motivo de la visita al bar no es más que "un cambio de ambiente". Francisco seguía bebiendo y pensando en lo que había experimentado la noche anterior, al encontrarse con su antigua mujer que habían pasado juntos cuatro años maravillosos aunque como cualquier relación tiene sus altas y sus bajas pero aquí la historia no acabo bien, eso fue apenas hace un año desde que Francisco y Amairani terminaran el idilio que llevaban con tanta vehemencia.

La noche anterior Francisco miro a Amairani después del prolongado año sin cruzar miradas. El punto de reunión fue en un campamento cercas del pueblo donde se encuentra actualmente Francisco bebiendo whisky recordando que cuando vio a aquella mujer se quedo perplejo ante aquella belleza que no miraba en meses, escudriño a la mujer antes de ir a hablar y claro, escogió las palabras exactas para ir a conversar con ella.

- Hola Ami – le dijo Francisco titubeando y un poco nervioso – ¿cómo has estado?.

- ¿Francisco?, ¿eres tú?, oh por Dios, tanto tiempo sin verte… que gusto – ella lo abraza tiernamente y él queda estupefacto al oler su cabello y sentir aquel cuerpo que lo abrazaba antes – yo he estado perfectamente bien, no inventes… que emoción – lo vuelve a abrazar.

- Si, mira qué pequeño es el mundo en donde te vine a encontrar… – los dos rieron al mismo tiempo y callaron.

En ese momento los dos tenían una conversación con la mirada, esas platicas que solamente se tienen un significado muy importante – TE EXTRAÑO. La pareja estaba a orillas de la laguna, el fulgor de la luna se reflejaba en las ondas del agua obscura, la presencia del aroma a hierbas silvestres abundaba como si fuera el smog de la Ciudad de México… era el momento exacto y justo para que dos personas con un pasado pudieran tener una conversación. En el momento que los dos callaron empezó la plática corporal, empezaron a parlar sobre las necesidades de tenerse el uno al otro en ese instante, de sujetarse como lo hacían antes, de acariciarse delicadamente. Llego el momento en que la comunicación oral retomó su camino.

- Entonces, ¿cómo te va en tu vida? – preguntó Francisco, esperando una respuesta más de sus relaciones.

- Me va bien, me han ofrecido empleo en una empresa y la voy a aceptar – la mujer contesto muy segura de sí, cosa que Francisco conocía de ella… es una mujer muy segura - ¿y a ti como te ha ido?.

- No muy bien… pero ahí ando.



De nuevo vino el silencio total. Bebieron de sus bebidas y prosiguieron irse lejos de la bola de amigos que estaban en plena fiesta

Terminaron acariciándose y aprovecharon la hermosa luna que los iluminaba. Se entregaron el uno al otro. Después de eso quedo nada, al siguiente día cada quién volvió a su vida.

Francisco terminó su trago, se retiro del bar, se subió a su automóvil y tomo el rumbo que va regreso a la ciudad.

Aquí no pasa nada.

martes, 8 de septiembre de 2009

¿Por qué?

No lo entiendo, ¿estoy cansado de estar bien?, han pasado varios meses sin sentirme así… de nuevo en la corriente de viajes constantes y sin motivos de seguir adelante.

Mis energías se han agotado, ¿qué puedo hacer para recuperarlas?, en verdad, no lo sé y no sé que tenga que hacer para recuperarlas en verdad me he sentido muy bien; tengo salud y bienestar conmigo mismo… en realidad, ¿qué más puedo pedir?... nada.

¿Por qué me siento pésimo?

¿Por qué no hago más cosas?

Simplemente, ¿por qué?


 

Ya no se dé que escribir, nada es interesante y eso que a menudo veo cosas e imagino cómo se verían desde otro ángulo pero, no las puedo escribir… chingada madre. Me molesta no poder escribir las cosas que vienen del alma y el corazón.


 

No me rendiré tan fácilmente, me ha costado mucho llegar a donde estoy en este momento tan lleno de vida y energía.


 

Quizá esto sea una pequeña respirada de descanso para poder seguir adelante con mis ideales.


 

Sí, así será…

lunes, 7 de septiembre de 2009

Despedida

Quiero que lo sientan, cualquier persona que lea esto quiero que sienta lo que es ser amado por tus padres. Eso haré.


 

En este preciso momento estoy en el asiento del autobús rumbo a Ensenada, junto a mi esta mi hermana menor quien apenas esta empezando a emprender el viaje al éxito. Bueno lo importante aquí es que en la puerta de salida están dos personas, esas dos personas que son nuestros padres que solamente están ahí parados mirándonos como el camión empieza a partir y ellos se despiden en llanto pero a la vez contentos de ver a sus hijos ir en buen camino.


 

El camión ha salido de la terminal y puedo ver como sus cuerpos se ven cada vez más pequeños. Madre, padre los quiero un chingo… es en estos momentos donde me doy cuenta de que les debo mucho, gracias por habernos traído a este mundo que a veces es un poco cochinon pero ustedes nos han enseñado que aun puede perdurar la alegría y la felicidad. Gracias por enseñarnos a levantarnos cada vez que nos caemos, a ser mejores personas con los demás, a ser educados y distinguibles entre la comunidad juvenil.


 

Nos hemos separado por varios kilómetros pero aún puedo sentir el cariño y amor que emanan sus corazones. En este preciso momento estoy en llanto incontrolable, vengo sentado escribiendo con la laptop en las piernas, mi hermana escribiendo un mensaje de texto, quizá también llorando pero no quiero voltearla a ver porque mi llanto aumentará. Puedo ver como algunos pasajeros me van viendo cómo voy derramando lagrimas pero a mi no me importa, no me importa que me vean llorando porque me estoy separando de mis padres… no me interesan los demás.


 

Espero a ver cumplido mi misiva y hayan comprendido tal como lo he hecho de que solamente una vez se tienen a los padres y muchas veces nosotros somos testarudos como hijos y no sabemos como agredecer.


 

Simplemente… gracias por existi, gracias por traernos a esta vida, gracias por ser Sara y Basilio…


 

Nuestros queridos padres.


 

LOS AMO.

jueves, 3 de septiembre de 2009

¡!

¡PUTA MADRE!, mis venas y arterias se queman por la potente circulación de fuego, la sangre ha dejado de fluir por los ductos ahora solamente puedo estar con las energías arriba, no me detengo, no me paro, no miro hacia abajo, no tengo miedo… ¡AAHHH!. No sé qué hacer, simplemente no se que hacer.

No puedo escribir de la fuerte presión de calor que recorre mi cuerpo, mis músculos tiemblan, mi cuerpo simplemente está esperando actuar de manera sobre natural.

No hay tiempo de sentirse mal ni deprimido… ¡QUITATE A LA MIERDA!.


 

¡AAAHHHHHH!

lunes, 31 de agosto de 2009

En mi cuarto.

Es una tarde obscura y lluviosa, pareciera que fuera noche. El centro de la ciudad esta congestionado, la lluvia imparable, los asaltos y accidentes ocurren a cada momento.

El cielo entristecido con sus nubes obscuras lagrimeando gotas de cansancio, de tristeza, de redención y simplemente los mortales no le toman importancia.

Cada vez más la obscuridad predomina y mi pequeño cuarto de color blanco es poco a poco consumido por la tempestad que está cubriendo alrededor. Estoy en una de las esquinas de mi habitación observando como la obscuridad va predominando lentamente en habitación, es justo en ese momento cuando la espeluznante sombra me cubre a mí puedo escuchar gritos de desesperación, máquinas de combustión trabajando, el pulso agitado de personas que están en momento frenético… esto es una pesadilla.

Acabo de levantarme aún con los bizarros sonidos en mi cabeza, di unos cuantos pasos hasta llegar a la ventana y ver el caos total, en verdad el cielo estaba triste. A caso sería el único que lo pudo ver de esa manera, seguía cuestionándome hasta que repente empecé a visualizar los sonidos escalofriantes que tenía dentro de mi cabeza. Pude ver como torturaban gente, demonios perversos y morbosos, abrí mis ojos y estaba de nuevo en mi cuarto, los volví a cerrar y regresé a la escena bizarra… tengo miedo.

Empecé a babear y gente entró por la puerta de mi cuarto sin avisar que venían, ni siquiera el sonido estruendoso de la multitud que venía a acecharme escuche. De pronto estaba rodeado de gente sin rostro, facciones censuradas, solamente escuchaba "bla, ble, bla, ble" en repetición y en coro, después de que deje de babear y logré concentrarme me di cuenta de que eran muchos yo. Cerré los ojos para desaparecer los cuerpos, los abrí esperando que ya no estuvieras y aún seguían ahí repitiendo ese estúpido sonido. Repentinamente los cuerpos se fueron y me quede anonadado frente a la ventana esperando una respuesta o algo por venir pero nada llegaba, me di la vuelta y seguí observando como el cielo atacaba con furia a la tierra y los mundanos no se daban cuenta de que era tiempo de redimir sus errores.

De pronto empecé a gritar tan fuerte como nunca lo había hecho, sentía como si me estuvieran jalando de los pies y los brazos, mi cuerpo empezaba a desprenderse y una cara monstruosa y pequeñas caras empezaban a salir de las paredes de mi cuarto, en ese momento yo ya no podía gritar; mi abdomen estaba a punto de desprenderse el dolor era insoportable y las ganas de gritar se cortaron al sentir el gran sufrimiento que estaba sintiendo además con las feas caras que me rodeaban. Poco a poco se me fueron acercando cuando…

Desperté a las 6 a.m., sano y salvo, listo para empezar mi día con todo.

domingo, 30 de agosto de 2009

Por este río.


 

Los últimos días me he refugiado en ti. No me canso de pensar e imaginar que hubiera sido de nuestra relación, digo si es que hubieras tenido la oportunidad de "tenerla", ¿no lo crees?, o de dar un siguiente paso a conocernos más; en verdad, solamente lo pienso y suspiro lentamente aun cuando estoy con mis amigos te recuerdo.

Por más que trató de olvidar tu rostro no puedo, mi cuerpo y mente necesitan desecharte de mi sistema pero mi corazón no lo quiere de esa manera… aún me importas y mucho.

A veces me pregunto cuántos litros llevo acumulados desde que me dijiste: "no, no se puede"… desde ese momento empezó el conteo hasta la fecha, por las noches pongo "By this River" de Brian Eno y la imaginación empieza a volar pensando en cómo seríamos de felices si estuviéramos juntos, mientras tanto ese sueño estúpido es demolido cruelmente por la horrenda realidad así que lo único que te queda por hacer es dejarte llevar por la delicada melodía, suave y ligera como la brisa matutina.

En lo que mi almohada empieza a mojarse por el flujo del río de lágrimas debido al reencuentro con tus imágenes guardadas en mi memoria interna que capturé con mis propios ojos comienza el verdadero llanto, ese llanto que es lento, que ya ni gritas ni te quejas, que ya casi ni respiras solamente sientes que te duele en el alma pero, ¿Dónde está el alma?, ¡¡¿¿Dónde demonios esta el pinche alma??!!, puede ser que te duela el estomago o una pierna y, ¿ahí está el alma?.

Sigo en mi cama lamentándome haberte visto por primera vez, hablado por primera vez, tocarte por primera vez, olido por primera vez… de plano, quiero seguir sin ti y lo haré… pero no sé cuando lo haré, así que por lo tanto…


 

Seguiré disfrutando de mi "picsa" más "esprai" y rola By this river de Brian Eno…

Como extrañaba hacer esto…    

jueves, 27 de agosto de 2009

No me dejes caer de nuevo.

Amor mío, despierta. El sol espera afuera, lleno de vida y de calor, anda, despierta.

Sal, estoy esperándote, los años han pasado y aún siento el amargo sabor de aquel día en que mis sentimientos fueron destruidos, ahora quiero expresarte mi capacidad y tenacidad para demostrarte todo esto que estoy sintiendo.

Ya no quiero cantarle a la luna en la soledad, ahora te quiero cantar a ti, amor mío. He fallado en el infinito camino del amor, las noches cada vez son más largas y los días son cortos. Buscó y buscó la respuesta de esta agonía que siento desde aquella tarde en que me dejaron con mis sueños envueltos en seda perfumada. Aquel hermoso manto que guarda mi más preciado sentimiento te lo quiero entregar a ti, mi ilusión.

Me das confianza, seguridad y sobre todo cariño, es por eso que tomé la decisión de volver a intentarlo y salir de ese hoyo negro en el que mi alma lleva hundido por años, tú me has salvado y dado la esperanza gracias a tu dadivosidad de demostrarme que aún vale la pena mostrar sentimientos.

Estoy listo, ahora es cuando… sal.

¿Qué pasa?, ¿por qué no sales?...

Aquí estoy, ¿Qué acaso no lo notas?, estoy muriendo por ti, sal por favor, no me dejes volver aquel mísero agujero obscuro donde mi llanto rebota en el abúndate eco y perdura para siempre en el eterno vacio.

No, por favor no lo hagas… respóndeme.


No me dejes caer de nuevo.



Con dedicación para Josh.

domingo, 23 de agosto de 2009

Vacio. Confrontación.




La temperatura ha bajado en los últimos días, anteriormente mi humor lo hacía también, decaía hasta lo más profundo de mi ser donde mis peores miedos se encuentran guardados y cerrados con candado, quizá oxidado en estos momentos porque hace mucho que no bajao a la raíz de mis más grandes temores. Es por eso que en esta noche donde todo ha vuelto a ser como antes, solamente con el ligero cambio que me siento bien, únicamente quiero ir a buscar algunas cosas del pasado y desecharlas, eliminarlas de mi ser. Intentaré dejar un vacio en las entrañas de mi ser para poder guardar nuevos momentos alegres, de orgullo, de bien... momentos importantes en mi vida.

Por otra parte la noche esta calmada con una suave corriente de aire. Estoy en la sala de mi casa, sentado en el viejo sofá escuchando Mournful Congregation y recordándome hace un par de meses atrás que solamente escribía puras tristezas, sobre mi "vida asquerosa", en fin. Ninguna luz se encuentra encendida estoy en plena obscuridad, cada segundo que pasa siento como la densa brisa que recorre las calles me abraza y me sujeta fuertemente, extrañaba sentirme abrazado. En verdad que extrañaba estar en este preciso momento, disfrutar de la buena música, un vaso de agua (antes acompañado por cigarrillos, ahora solamente agua y ejercicio) y sobre todo la fastuosa noche que veo a través de la ventana frontal y trasera de la casa.

Por la ventana frontal alcanzo a divisar un poco la luz mercurial, a pesar de que hay una cortina de tela también está la cortina de neblina, así que iré a recorrer la cortina un poco para alcanzar a ver bien el horizonte… listo, ahora sí, el potente fulgor de la luz es opacada por la tremenda corriente de humedad en el aire. Un poco más arriba, mi vista se enfoca en la preciosa gema blanca irradiando su potente resplandor blanquecino y, por debajo la extensa cama de bruma cubre la colonia. Debo de mencionar que la ubicación de mi colonia geográficamente hablando se encuentra rodeada de cerros desérticos con caminos infinitos que te pueden llevar días de viaje a pie, así que ese es un factor para que la niebla se asiente en este lugar que prácticamente lo considero mi santuario de pensamientos (aunque, no se compara con la majestuosa, espectacular y espesa calima sanquintinense).

Por la ventana trasera alcanzo a ver un árbol enorme de eucalipto siendo mojado por la neblina y las ramas siendo castigadas por el viento, fustigando a las pequeñas hojas haciéndolas desprenderse brutalmente del raquis de la rama. Detrás del triste árbol se ve el color de la ciudad, naranja pastel, si naranja pastel es lo que parece a través de la espesa cortina de pequeñas partículas de agua. Desde aquí puedo respirar el bálsamo fresco del eucalipto logrando sentir la música mística y "pesada" a su vez.

La puerta de la entrada a la casa se encuentra abierta dejando entrada libre a la ligera corriente de aire, mis pies descalzos siente la presencia del frío abrumador. Afortunadamente, me gusta mucho el clima y no siento la necesidad de ponerme unas calcetas térmicas.

Es bueno recordar los viejos tiempos sin tener que intimidarte a ti mismo, sin tener la necesidad de escribir tus más grandes temores… debo decir que ahora si estoy empezando el verdadero camino y esta por tomar rumbo hacía el éxito.

jueves, 20 de agosto de 2009

Cuando fui bebe…

Eventualmente cuando llegas a una edad donde el tipo de razonamiento es divertido, ¿por qué?, según yo le encuentro divertido porque ya no sabes qué hacer si tomar el camino de la izquierda o el de la derecha; mientras tomas la decisión pueden pasar muchas cosas te deprimes, te cierras tu mundo "yo", te emborrachas, te drogas (no nada más estupefactos sino vicios cotidianos comer, dormir, pereza, deudas, look social… creo que son bastantes y ya saben a qué me refiero) y, por otra parte está el "bright side" que te lleva a momentos clásicos cómo: estar bien contigo mismo y con los demás, estar enamorado pero, suele pasar y he entendido que pasa en todas las edades cuando sientes que estás listo para decirle a una persona que si quiere estar contigo y la respuesta de la otra persona es "no" todo se puede desboronar en cuestión de segundos, así que puedes ser la persona más fría, hostil y severa pero el sufrimiento no te lo quitarán en un buen rato… ¡ANIMO CHINGADA MADRE!), regresando al tema, conocer gente nueva, tener contacto con personas dentro de algún trabajo importante, no sabes lo que te depara la vida y puede ser algo intrigante al no saber que te puede pasar, creo que es en ese momento cuando puedes decir: estoy listo, que venga lo que tenga que ocurrir!.

Como tradición debo de poner algo que tenga relación con mi escrito así que escribiré un poco de mi chistosa infancia.

Si, así como lo leyeron, escribiré unos cuantos renglones sobre mi infancia, así que comenzaré con una clásica y épica, esta va para cualquier persona que me quiera hacer daño emocionalmente… eh!, bueno mejor no la escribo porque quizá si me afecte. Debo de admitir que desde pequeño fui muy grande de cuerpo, según mi hermana mayor no era GORDO pero estaba como tronco todo grandote para ser un bebé, jaja, justamente le acabo de comentar que estaba escribiendo en mi blog acerca de cuando era un pequeño y me dice: cuenta la de "entre el mueble y la cuna" y sí, lo haré.

Según la historia de José Ismael Pérez Bueno comienza así: Nací un miércoles, 17 de junio de 1987 (así es ya tengo 22 años y bien vividos… ah gracias Dios mío), medí aproximadamente 50 cm y pese 4.100 kg. Según en mi edad de "chupa chichis" fui demasiado extrovertido, mis primeros pasos y palabritas fueron a los 11 meses (si claro ustedes saben caminar con las rodillas y las manitas sin olvidar los primeros PA-PA o tipo Animal de los Muppets Baby "WA WA WA WA"… casi me puedo imaginar a mi mamá diciéndome: "¿Qué estás haciendo José?[Que por cierto es algo que no entiendo, los bebes no hablan o te pueden contestar: "nada mamá… solamente me estoy fumando un cigarrillo" ahh gracias Stewie de Family guy], y yo contestándole a mamá: NADA NANI!! COMIENDO GALLETAS!!! WA WA WA WA ANIMALL!! WA WA WA!!, HA HA HA gracias infancia chistosa). En fin, recordando aquella caída de la cuna fue épica, me quería salir de la cuna y como estaba enorme me salía fácil… bueno por información de último minuto debo cambiar la historia y decir qué: para que me cambiarán de pañal era una lata siempre rodaba y rodaba sin parar hasta que un día me fui al borde de la cama y caí, si, pero me detuvo o más bien al caer me atoré en el mueble juntó a la cama y quede con la cabeza hacia abajo atorado, según mi hermana nada más se me miraban los pequeños pies que parecían tamalitos como se movían y yo riendo… ser bebé no tiene precio. También está la clásica épica monumental que si hace añicos las entradas de mi compa Potter, sí, ninguna de mis anécdotas de bebe puedo recordar solamente: aquella mañana que vi y razoné por primera vez los rostros de mis padres, de ahí hasta ahora recuerdo todo a la perfección, tengo una muy buena memoria en recordar personas, momentos, todo recuerdo pero en fin, no estoy hablando de mi vida emocional sino de mi vida chistosa y rara, creo que con la siguiente anécdota empezará todo lo bueno, ah sí, hace un momento platicaba con mi hermana y le dije: oye, cómo la vez? Escribiré que era un tragón extremo? Y dice: si escríbelo… jaja. Entonces empecemos, los jefes la cuentan y la cuentan a mis camaradas y algunos ya la han escuchado 613879023615238791287909 vez y se siguen riendo hasta orinarse en los pantalones, no veo porque no compartir ese momento con ustedes que fue parecido a esto: jefes en una tarde de verano, fresca según me dieron de comer mi sopa de espinacas, jugo de naranja con zanahoria y al terminar prosiguieron con llevarme a dormir a mi pequeña cuna, si, pequeña porque ya no cabía en ESA MADRE!! CHALEE!!, en fin, el momento se acerca… JA JA JA, y fue así cuando mi papá me dejo en la PEQUEÑA CUNA DEMONIOS y me dio besito para que durmiera pero ne, no dormi ni madres… para cuando regresaron mis papas a ver cómo estaba… OH SI EL MOMENTO ESPERADO… estaba era poco… ¿cómo decirlo?... mi cuarto estaba repleto de CAGADA, jajaja si!... según mis jefes el cuarto era de color blanco, recién pintado y emplastado para que solo un solo motín terminará con todo el esfuerzo que le costó al jefe emplastar y pintar yo acabe en cuestión de minuto, manitas "pintadas", pelotitas tipo plastilina pegadas en la pared y lo más chingón de todo esto… yo… yo estaba embarrado hasta más no poder de mi propia calabaza… y la parte sabrosa como dice mi jefe: "el morro tenía la boquita repleta de su propio lodo y todavía la disfrutaba mientras se chupaba los pequeños deditos embarrados de esa mezcla amarillenta rojiza" jefe termina tirando las tripas después de contar esta anécdota al recordar aquellas imágenes bizarras y fétidos olores… debo admitirlo, ¡SOY UN CAGÓN! ( (h) monito de EMESENE con las gafitas). Es por eso cuando le dije a carnala mayor que iba a contar esta historia dijo: cuéntala… de todos modos tú te comías todo cabron. De nuevo debo admitirlo SER UN CAGÓN Y TRAGÓN DE TODO en etapa "bebesca" no tiene pinche precio… orale Visa/Master Card (HSBC) pónganle a la chingada!.

Ahora solo tener 22 años no tiene madre recordar aquellos momentos que marcaron mi etapa de bebe con todo y que jefes nunca van a olvidar a su pequeño bebe comiendo "paté de calabza".