Mi nariz se deleita al olfatear el elegante perfume que evocan las plantas a mí alrededor. Todo tan perfecto y complaciente. Que belleza estoy admirando, los campos verdes tan tranquilos bailando al ritmo del viento que deambula por estos lugares. Si allí estoy, recostado sobre una roca mirando hacía el horizonte observando el cielo y las aves que vuelan libre sobre un cielo limpio, sin suciedad alguna.
El palpitar de mi corazón es tan sereno que se mezcla perfectamente con la tranquilidad de este lugar. Suspiro tras suspiro, la imaginación vuela mientras continuo saboreando la existencia de este lugar…
Segundo después, mi corazón empieza a sentir el rigor de un momento obscuro. Empiezo a revolcarme sobre la roca que lentamente me quemaba la espalda. No dejaba de gritar un dolor tan profundo, empecé a sudar y todo empezó obscurecerse, aquella bella imagen se convirtió en un desierto lleno de cadáveres de animales y bestias enormes recogiendo los restos de los cuerpos que yacían allí.
Volví a gritar y regrese a la realidad… un perro lamia mi dedo gordo del pie derecho. Lo espante y la bestia salió corriendo, asimile a mi alrededor y todo estaba obscuro, la gente caminaba con miedo mirando a demás gente con el mismo aspecto.
Me levante del periódico donde estaba acostado y esbocé: "He vuelto", "hogar dulce hogar"… camine unos cuantos metros sobre ese callejón con olor a muerte, a podredumbre, a infección genital por allí se miraban cuerpos de mujeres descuartizadas con semen sobre sus partes. La sensación de vomitar o quejarse del olor había desaparecido, era algo normal convivir con este tipo de aromas tan armoniosos para los que transitábamos ese callejón, al que llamábamos "La casa".
Seguí caminando, intento cimbrar bien los pies sobre esta espantosa tierra, pero las sorpresas aún continuaban, me acerque a un bulto de rodillas, dando la espalda a la vía de tránsito y le pregunte: oiga, ¿se encuentra bien?", estaba cercas de él, muy cercas, tanto que no más contesto: "cuidado, allí va". Al momento no entendí, después asimile la situación cuando escuche un ruido flácido, hueco de un gas, seguido sentí en pie derecho como cayó la primera carga de excremento caliente y hediondo, la impresión de sentir defecación sin avisar que venía una carga de excremento es una grosería. "Te dije morro pendejo, cuidado, y no me hiciste caso… ahhhhh", el anciano siguió pujando para continuar defecando.
Inmediatamente la sangre sobre paso el punto de ebullición y explote, enajenado patee el recto del anciano con mi pie derecho, volviendo a introducir la mierda en el hoyo abierto. El anciano grito de dolor, me lancé de manera primitiva, con puño cerrado a dar golpiza a la cabeza de anciano. Empecé a salivar, gemía de placer al ver el estado de sufrimiento que le causaba a la otra persona por haber defecado en pie, gritaba de locura: "muere, muere" con los ojos bien abiertos, las venas eran notables del ardor del coraje. El líquido rojo empezó a fluir del cráneo de la persona, le levante y vi su cuerpo tirado con los pantalones en las rodillas, el recto embarrado de excremente producto de patadas, playera blanca que más bien gris de tanta mugre lo cubría, alrededor fluía la sangre, el ruco empezó a agonizar lentamente y a tragarse su propia sangre.
Me levante, escupí sobre su rostro, agarre sus pertenencias y seguí caminando.
Después de unos cuantos pasos desperté en el consultorio de mi psiquiatra, el Dr. SocMaiDic.
Escrito influenciado totalmente por la voz maestra: Chris Barnes.
EPICO!
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