El ruido del conglomerado tráfico en la carretera, personas conversando a través del móvil, máquinas trabajando en horas que no está permitido laborar, en fin todo parecía tan normal en la esquina donde esperaba mi camión para ir a casa.
Mientras esperaba a que mi transporte pasará por la larga línea de microbuses que se detenían para alzar gente o en su casa atropellar ya que no saben si detenerse frente o arriba de ti, es un peligro esperar la llegada un micro; así que, por lo tanto saque mi reproductor de música y decidí optar por algo tranquilo para hacer un contraste de mi alrededor.
Pique el botón play y la música fluyó. La atmosfera descendió de estrés a calma total, la vida fuera de mi se iba consumiendo tan rápido que no daba el tiempo de digerir lo que estaba pasando. Intente entender porque todo iba tan rápido, nada se detenía - "¡más rápido, rápido! – pareciera que estuviera mandando una voz invisible sobre todas las cosas.
Alegre sonreí porque mi camión se aproximaba, metí una mano al bolsillo derecho del pantalón y saque mi credencial de la escuela con un par de monedas para seleccionar la cantidad requerida. Ingresé al diminuto vehículo de transporte y pagué, viré mi cabeza para observar donde había un lugar disponible pero no había un asiento sólo todos estaban ocupados por una persona, pensé – ni madres, no me voy a ir parado – así que busque el asiento más cercano, ok, lo encontré y me acerque lentamente ya que estoy muy grande para esas dimensiones.
Me senté en la orilla, colindando con el pasillo – aún me duelen mis pompis porque una mitad estaba bien sentada y la otra volando – acomode mis cosas, me enfoque de nuevo en la melodía para saber en qué parte iba, reconocí inmediatamente los sonidos y me deje llevar, perdiéndome en las suaves notas. No pasó mucho tiempo cuando ya me había perdido en mis propias ideas cuando de pronto voltee a mí alrededor y miré a una muchacha mirando el color de sus uñas, quizás se enfocaba más en que esta mañana no se pinto muy bien o que se yo, pero allí estaba ella muy linda.
No pude dejar de observarla, lo raro es que no podía ver su rostro. Así que me atreví, aclaré un poco la voz y proseguí a decir:
- Hola, ¿a caso la señora del pedicure te maltrato tus uñas? – reí, pero de nervios por semejante pregunta estúpida.
- ¿Perdón? – sonrío y al fin pude ver su rostro. Los nervios se habían posicionado de mí por completo.
- E… este, si pues, lo digo por tus uñas mal pintadas… - ¡idiota! - Pensé – ¿qué es lo que acabas de decir, pedazo de…?
- Pues… - río y pensó muy bien lo que iba a decir – me gustan mis uñas, y no, no fui a que me las pintarán yo sola me las decoro.
- Me parece bien – te has salvado, imbécil. – no quise comentarlo a manera de ofensa, disculpa.
- No te preocupes, siempre me dicen lo mismo pero a mí me agrada.
- Sí, eso es bueno. - ¿qué más le pregunto?, ¿qué fucking más?
- ¿A quién escuchas?, a mi me gusta todo tipo de música – sonrío mientras disfrutaba mi rostro perplejo.
- Eimog.
- ¿Cómo?
- Eimog. E I M O G, es una banda de post-rock italiana.
- Orale, nunca la he escuchado mencionar…
La plática siguió su curso sobre música, sentí una inmensa atracción al identificarme con otro ser extraño al que le apasiona el arte musical. Dios, cada segundo que pasaba con ella era mi perdición. Escalofríos repentinos, manos sudorosas, mariposas en el estómago, en fin, todas esas reaccionas químicas al amor las sentía justo en ese momento.
De la nada empezó a temblar dentro del camión y todos se callaron, inclusive ella. Todas las personas que venían en el camión me miraban fijamente como si me estuviera pasando algo.
- Me das permiso, por favor, voy a bajar.
- ¿A dónde vas? – insistí en preguntarle por qué se iba.
- Déjame bajar, yo no te conozco…
Así fue como paso, gracias a mi estúpida imaginación pase un momento de desilusión. Me hice a un lado y ella salió del camión. Vi a través de la ventana cuando se alejaba. Cerré los ojos, inmediatamente los abrí y ella me estaba observando a mitad de la calle. El chofer aceleró el paso y así vi como me iba alejando de una triste ilusión.
Con dedicatoria a ti, chica que con solo sentarme a tu lado hiciste que me mal viajará.