
La carretera ha enverdecido. Ha pasado un tiempo después de la última vez que estuve en aquel lugar preguntándome sobre el amor, sobre aquella mujer que me hizo vibrar y, que todo había quedado encriptado en una sola caricia, una sola noche. Si, ha pasado el tiempo.
Llegue a aquel mítico bar donde medité aquella situación, he vuelto a venir para volverlo a hacer… no puedo dejar de pensar en ti.
- Whiskey en las rocas, por favor. – le dije al cantinero con una voz animada y una sonrisa marcada. Por supuesto, joven. – el respondió atentamente.
Mientras veía al cantinero trabajar con gran habilidad confíe en él para poder ir a lo mío… pensar en ti. – de nuevo una sonrisa más marcada cubrió mi rostro, mi pulso se acelero y las manos empezaron a sudar, mi mente volvía repetitivamente contigo. Tu sonrisa, tus ojos, tu cabello, tu aroma, tú… solamente tú.
Recordé aquella vez que nos vimos en el campamento y, la verdad me entristecí porque pensé que era el final de nuestra historia, nos disfrutamos mutuamente pero hasta ahí todo fue placentero lo demás fue borrón y cuenta nueva. Sabía que iba a pasar. Jamás creí que iba a encontrar de nuevo la felicidad si no fuera contigo, ahora solo… no encuentro las palabras para explicármelo.
- Joven, su bebida esta lista…
La verdad no puedo explicármelo, simplemente no puedo… es que yo te… - escuche a lo lejos la voz áspera del cantinero – Su bebida, joven…
Inmediatamente reaccioné como si estuviera despertando de un sueño confuso. Gracias – respondí, acto seguido di el primer pequeño sorbo para poder disfrutar bien la bebida.
De nuevo volví a sonreír porque pensé en ti. Reí, esas pequeñas risas de emoción, de agrado, de alegría. TE AMO. La piel se me pone chinita cada vez que pienso eso. ¡TE AMO!, ¡TE AMO!, ¡TE AMO!... ahora solo escucho el eco de mi voz repitiendo ¡TE AMO! dentro de mí cabezota.
El lugar, la música, el ambiente todo encaja perfectamente… All by myself don't wanna be… All by myself anymore cantaba Eric Carmen en la rocola del lugar. No, ya no estoy solo – pensé felizmente a punto de lagrimear – no, ya no lo estoy.
Aún puedo sentir tus caricias, tus besos, tus abrazos, tu cuerpo desnudo… aún puedo sentirte. Mi cuerpo y alma son y siempre serán tuyos.
Gracias a ti mi vida ha vuelto a tener color, le has dado sabor a mi existencia y esperanzas de seguir adelante.
Sí, me siento mejor gracias a ti.
Me levanté le di las gracias al cantinero, deje el trago a medias solamente por ir a estar contigo… no puedo estar mucho tiempo lejos de ti. No puedo.
Ya voy a casa… espérame.
Casi al salir del bar escucho de nuevo la voz áspera del cantinero – Joven, ¿no va a pagar su bebida?...
Ay mujer, como me traes…
Te amo bien recio ♥
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