jueves, 29 de octubre de 2009

Pequeña silueta.

Ven, acércate no tengas miedo. – me dijo la pequeña silueta que se estaba al lado de mi cama.

Inmediatamente desperté agitado. Estaba sudando, las manos me temblaban y palpitar exaltado de mi corazón retumbaba en las paredes de mi cuarto. Trate de relajarme, diciéndome a mí mismo – era un sueño… era sólo un sueño. Cuando de pronto escucho de nuevo – ven, acércate no te va a pasar nada – y, efectivamente allí estaba el pequeño bulto erguido mirándome tercamente, sin parpadear, sus enormes ojos color carmesí acechaban los míos como predador intimida a su presa. Allí estaba estupefacto acostado en mi cama, respirando lentamente, el sudor que en un momento fue de nervios ahora es frío y quema mi piel con temor. Me siento indefenso, no quiero abrir los ojos ni cerrarlos, no quiero imaginarlo, mis músculos están tensos… inmóviles, falta poco para que me orine del miedo, no sé cuanto vaya aguantar con esto; ya quiero despertar de este maldito sueño.

De pronto llega mi hermana mayor enciende la luz de mi cuarto y era mi sobrino diciéndome: Ven tío, acércate a jugar.

Maldita sea estos viajes que me pongo.

lunes, 26 de octubre de 2009

Cactus.

Cada vez que cierro los ojos, imágenes instantáneas de personas o caras que he visto en algún lugar, momento u otra vida aparecen en mi mente. Me resultan familiares, ellos me ven como si yo los conociera pero simplemente estoy confundido. Abro los ojos, me encuentro de nuevo en un desierto, sentado sobre una roca mirando sigilosamente él cielo. A veces ya ni sé porque vuelvo a estos lugares tan tranquilos donde no hay nadie que me rodee, nadie con quien hablar ni pelear, simplemente yo ante esta bella odisea aislada.

Inhalo tan fuerte que mi cuerpo se engrandece aún más, intento relajar mi mente para cerrar los ojos de nuevo y enfrentarme a aquellas caras viajeras. Exhale todo ese aire de valor y coraje hasta que mi enorme figura quedará flácida, relajada y lista para encarar todos aquellos eventos que están pasando por mi cabeza.

Cerré los ojos de nuevo y me adentre en mi laberinto de ideas, oscuros y fúnebres pensamientos que cuando los ocupo amargan mi existencia. Indudablemente pude haber ido al otro lado de mi cabeza, al súper mercado de la alegría, donde los pasillos son iluminados intensamente por la felicidad eterna y son escasa pero fielmente deambuladas por personas que en algún momento de mi vida he aprendido algo importante de ellos. Están allí tranquilos, serenos y sonrientes seleccionando sus ingredientes para ser aún mejores esposos/esposas, padres/madres, hijos/hijas, amigos/amigas. Toman lo que es indispensable para seguir adelante y lo que no descartándolo de su lista de necesidades.


Volví a abrir los ojos lentamente, sentí una pequeña sonrisa marcada en mi rostro. Mire detalladamente aquel cactus que estaba a escaso un par de metros de donde reposaba. Saqué la cajetilla de cigarros de mi pantalón e inmediatamente puse un cigarrillo en mi boca, lo prendí al instante e inhale, mientras lo contenía imagine ser el cactus, allí en plena intemperie ante el desolado sol, las fuertes corrientes de aire seco quemando mi corteza pero, no sentía nada ya que por dentro estaba lleno de vida dispuesto a explotar y esparcirme en este bello santuario. Si, era lo que estaba dispuesto a hacer, termine mi cigarrillo y retomé de nuevo el camino hacía mi laberinto.

He llegado, todo luce igual, las personas, los lamentos, los murmullos, los gritos, la ira, los llantos, parece como si no hubiera salido nunca de este lugar. Estoy parado quizás en el posible centro del oscuro y pesado ambiente, rodeado de aquellos destellos de imágenes bizarras pero ya no siento temor alguno o miedo, puedo respirar profundamente y moverme con facilidad. Lamentablemente no podré encarar todas aquellas almas que están allí porque inexplicablemente recordé mi tienda de la alegría y tal vez sea una señal que aún no debo de enfrentar a mis demonios, ya llegará su momento.

Regresé a la realidad con un suspiro exaltado, como si me estuviera ahogando, empecé a respirar agitadamente. Sentía como mi corazón bombeaba sangre por todo mi cuerpo, mis ojos abiertos casi incrédulos de no saber porque había regresado así. No paso mucho tiempo para darme cuenta que lo había hecho, pude ir a ese lugar de lamentación estar allí dominando la situación. Si, regrese feliz y equilibrado de este temerario viaje a mi interior.

Levante la vista para poder ver por última vez aquel cactus que me desato, que me libero de muchos temores y me lanzo a afrontar la cruel realidad. Lo busque desesperadamente hasta que lo encontré pero no de la manera que lo vi por primera vez, le observe alegre, emocionado y a su vez perplejo, me acerque a los restos de aquel cactus que en verdad había explotado ante los cuatro vientos.

Puedo asegurar que es lo que a mí me paso al regresar de las tinieblas escondidas en mi mente, logre explotar al fin. Soy libre.

Me levanté y empecé a caminar con la decisión de cumplir todos mis sueños.

Mientras tanto, iba pensando aún más… cosas que no pude redactar en este escrito…

Continué alejándome sin ver algún pueblo o algo que me dijera que ya había población.

En su debido tiempo llegaré al centro de todas las cosas.

3..

2..

1..

Despierta…

- ¿Qué ha pasado? – pregunte sin esperar una respuesta.

- Buenas tardes, Ismael. Soy el Dr. No-Se-Quien-Soy, tu psicólogo.

- Oh, Dios mío… volví a perder la conciencia, aventurándome a un nuevo viaje.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Renacimiento.

Aún puedo sentir todas las alegrías de mi infancia, las calles llenas de risas, la felicidad jugando con la pequeña vida de aquellos niños. Sonriéndoles siempre, manteniéndolos al margen de las cosas y a su vez opacando los momentos más horribles que hubieran pasado en su corta vida.

He vuelto a las calles que me vieron crecer y, que en algún momento comenté sobre las calles cansadas, desoladas y las casas tristes sin vida propia. Sí, estoy sólo mirando a mí alrededor, aguantando el frío e imaginando cómo sería esta vecindad con vida, gente conviviendo, nuestros padres ya envejecidos por el paso del tiempo y, los niños que en su momento jugaban ahora todos unos adultos profesionistas realizados y plenos, llenos de dicha placentera, quizá algunos ya con familia, otros disfrutando los frutos de esfuerzo de su época universitaria. Las calles lucirían aún con vida y esperanza, nuevas generaciones estarían ocupando nuestro puesto, aquel que en nuestra infancia ocupábamos.

Sin embargo, regreso a la realidad y toda aquella bonita ilusión se fue desgarrando poco a poco, como si estuvieran arrancando una imagen preciosa de un gran marco, se escucha el lamento del cuadro al ser arrancado lentamente hacia abajo, ya que la imagen a desaparecido por completo te das cuenta de que no hay nada, solamente vacio. Qué tristeza.


Allí estoy, afuera de mi vieja casa. Ahora más adulto que la última vez que vine, la barba me ha crecido y se nota que la edad ha ido avanzando debido al abúndate cabello grisáceo, mi cara cansada de vivir y trabajar pero aún con el cuerpo macizo, mis grandes manos apretadas por enfrentar los grandes recuerdos de entrar a toda mi historia, en donde me forjé, donde aprendí a respetar y me inculcaron valores, si, aquellas dos personas que me enseñaron todo lo bueno en esta vida y cómo debo de actuar según lo que me dicte mi corazón. Me sequé las lágrimas y decidí entrar. La casa aún conservaba su personalidad a la última vez que vine, sin ventanas, sin puertas, sin techo, sin aquel bello piso que me gustaba mirar mientras estaba sentado en el sofá de la sala. No había nada, lo único que quedaba eran las paredes viejas y cansadas de estar aún soportando estar de pie, feas y tétricas se veían producto de la gente callejera que ambula rayando casas.

Marqué una pequeña sonrisa y seguí caminando cómodamente por la vieja casa hasta llegar a mi cuarto. Entre lentamente, a pesar de que era un desorden y el olor a eses abundaba aún podía disfrutar de mi vieja habitación. Me dirigí a un costado del marco de la ventana para poder recargarme y ver hacia afuera cómo lo hacía cuando era niño, preguntándome ¿Qué habrá más allá de esta ventana?, ¿Qué haré cuando sea grande?. No aguante por mucho las ganas de llorar, así que lo hice. Lloré recordando toda mi niñez. Me tape los ojos con la mano derecha y con la izquierda repose mi fuerza en pierna siniestra, desahogándome pensé muchas cosas, pedí ayuda a mis padres donde quiera que estuvieran, les imploraba que me dieran la fuerza suficiente para seguir adelante, los extrañaba.

Sequé mis lagrimas, suspiré, volví a agarrar aire nuevo pesé al hediondo olor, necesitaba sacar todo y lo hice. Salgo de mi cuarto, lo veo por última vez y digo: Gracias por estar conmigo. Salí de la casa, aire nuevo, fresco y reconfortante. Caminé lentamente sobre lo que queda de piso que lleva a la banqueta. Al llegar a la banqueta viré mi cabeza inmediatamente, escuche que susurraron mi nombre: José, hijo mío… estamos contigo. Siempre estarás con nosotros y te cuidaremos. Me quede perplejo, mis ojos verosímiles y mi garganta afónica… no hice nada nomás que mirarles. Allí estaban ellos dos parados en la entrada de la casa sonriéndome, mirándome, mandándome besos y haciéndome seguro. No pude ni siquiera caminar para ir a abrazarlos, no podía moverme. En ese lapso corto de tiempo lloré, sonreí y apenas pude decir: los amo y los extraño, cuando ellos contestaron: sigue así querido hijo, sigue así. Me sonrieron por última vez.

Se dieron la vuelta y entraron a la casa. Aquella bella imagen desapareció rápidamente tal cual empezó el río de lágrimas en mis mejillas. Me quedé un rato observando sigilosamente la puerta esperando con la esperanza volverlos a ver pero, eso no iba a volver a suceder.

Detuve mi llanto profundo, sonreí y de nuevo di las gracias. Suspiré. Y empecé a caminar, alejándome lentamente de mi casa. Recordando lo feliz que acabo de ser.

Renacimiento.

lunes, 19 de octubre de 2009

Estoy vivo.


Entre tan platica y discursos con la gente llegué a entender que no hay mejor camino que estar bien contigo mismo, a veces buscas la felicidad porque sabes que la necesitas pero lo que no entiendes es ¿para qué?, sí tal vez en ese momento no necesites felicidad. No lo vas a entender porque no conoces lo que es dar amor y ni mucho menos comprenderás la felicidad porque no expresas lo que sientas por la vida misma, por cada momento que pasas en este medio ambiente; no das gracias por estar vivo y respirando, al contrario, rellenas esos vacios y dudas que tienes sobre la vida con excesos, divirtiéndote a altos niveles, teniendo pseudo relaciones, fingiendo ser alguien cuando no lo eres y, sobre todo ese engaño lo utilizas para estar acompañado ya que no soportas estar sólo contigo mismo.

Exhortó a todas aquellas personas que carecen de cualquier cierto tipo alegría, bienestar, dicha y sobre todo amor y paz que me acompañen a proclamar la fastuosidad de la vida misma.


Inhalé.

1..2..3..7…8..9…10…



- ¡Mírenme!, ¡estoy vivo! – grite vehemente ante los cuatro vientos lo más fuerte posible para que me escuchará todo el mundo. Baje lentamente los brazos que estaban extendidos hacía el cielo con los puños apretados, los ojos entre cerrados mirando la pequeña silueta de sol y respirando agitadamente, me encontraba extasiado por el momento.

La energía viene desde el centro de mi ser, el optimismo incremente y mi persona es ahora más madura.

Bajo la vista para mirar a mí alrededor en este desértico lugar, no hay nada ni una alma, completamente vacío. Es así como estamos en ocasiones, enterradas en un hoyo negro o simplemente desaparecidos, perdidos, lejos de nuestro principal camino… aprender a vivir.

Aún no soy alguien para poder decir que es bueno y que es malo, quizás nunca lo sea pero al menos si podré impartir y cultivar los buenos sentimientos.

Estoy emprender un nuevo viaje que me llevará a los rincones más profundos de mi ser para poder después expresar cada cosas que vaya descubriendo.

-¡Ah! – suspire y caminé decidido a hacer el cambio.


10..9…8……4..3..2..1…

Exhalé.


Nunca estamos solos.


A penas puedo respirar. Estoy completamente agitado después de huir ante el gran pacto del amor. El frío está quemando mis pulmones y tu imagen castigándome por ser un cobarde. Me detengo ante este árbol seco cansado de florecer en la primavera y sonreír antes los cálidos climas del verano que ahora se encuentra sin vida, sin pequeñas flores que den signos de alegría y felicidad. Quiero llorar y no puedo dejar de pensar en ti, en la situación que vivimos; apenas nos conocíamos y todo paso tan rápido que nos dejamos llevar por la misma luna, olvidándonos que alguien podría salir herido. Se me hizo un nudo en la garganta, lagrimas recorren mis mejillas sin parar.

De pronto me quede sin palabras sin pensamiento ni ideas, sin tu corazón ni nada... pero te has ganado mi amistad, única y sincera.

Seco el sudor que tengo en la frente y el río de lágrimas que recorren mis mejillas, recupero el aliente, sonrío y a su vez respiro aire nuevo alejándome de aquel árbol triste sin vida.


Gracias por estar...


(ישמאל)

jueves, 15 de octubre de 2009

Por este lago.


Después de andar caminando por el campo decidí volver a ver una vez más aquel entristecido lago. El ambiente era frío e intenso debido a la presencia de la estación del año, las aves salían de sus nidos para recibir los últimos rayos de sol y cazar unas cuantas lombrices para que su pequeñas crías pudieran degustar algo antes de que cayera él sol y la bruma diera indicios que viene cerca.

Me acerqué un poco más al lago, lo observé cautelosamente mientras el inmenso viento recorría libremente por el lugar creándome escalofríos por todo mi cuerpo. Giré mi cuerpo congelado y me aproximé a la banca vieja que estaba a escasos metros de la orilla del agua. Suspiré. Tomé asiento y empecé a silbar tranquilamente esperando ver que prendieran las luces en el pequeño pueblo que está cruzando el lago debido a la falta de luz.

Saqué un cigarro de la bolsa derecha del chaleco, me lo llevé a la boca y no lo prendí, solamente lo dejé ahí por unos instantes para poder oler ese aroma a tabaco que encaja perfectamente con el ambiente fresco y húmedo en el que estoy. Mientras buscaba el encendedor en la otra bolsa, vi la tierra mojada, espesa cubierta por la maleza producto del clima invernal. Noté que mis zapatos y los talones del pantalón estaban llenos de lodo.

Deje de observar lo puerco que se miraban mis zapatos y alcé la vista. Al fin encontré el encendedor, lo cogí. No podía dejar de mirar como las aves volaban rozando las patas en la superficie del agua levantando una pequeña cortina de gotas… simplemente impresionante. Recordé porque tenía el encendedor en la mano y por fin le di vida al cigarro, di el primer jalón y a la hora de exhalar el humo se desvaneció al instante. La corriente de viento aumentaba poco a poco, no me importaba en lo absoluto. Volví a jalar un poco más de cigarro pero, me di cuenta que ya casi se acababa y me empecé a reír, pensé – 'nche viento… fumador. Expulsé la última bocanada de humo saboreándolo como si fuera el único, que dé hecho era el último que traía, arroje la bachicha a la tierra y lo pisé.

Froté las manos para que se calentarán un poco e inexplicablemente podía hacer que agarrarán tan si quiera algo de calor. Continué friccionándolas, en eso inesperadamente se acerca una pareja joven y me pregunta el hombre: - ¿te molesta si te acompañamos?, a lo que conteste: no, para nada. El joven asintió con la cabeza y sentó primeramente a su pareja, acomodándola lentamente mientras él le ponía su saco, él después se sentó y la abrazó pasándole todo el calor posible.

En ese momento recordé… mi amada también debe de estar pasando frío.

Así que decidí dejar a aquella pareja para ir a estar con mi mujer.

Caminé… caminé… caminé y de pronto desperté, estaba en mi cuarto: que buen sueño tuve –dije, viré mi cabeza y estabas tú: descansando, tus ojos cerrados y entrecruzadas tus enormes pestañas, la nariz un poco roja, tus labios rojos y la gigante cobija que nos cubría.

Después de haberte analizado paulatinamente… te beso en la mejilla y te abrazo…

Vuelvo a descanzar.

jueves, 8 de octubre de 2009

Perla.

Estoy en lugar distante, lejos de la civilización donde puedo pensar claramente en ti. Qué raro, no ha pasado el par de días que te conozco y me agrada pensar en ti, curioso, ¿no?, creo que al igual que la mayoría nos emocionamos cuando conoces a alguien y, más si es una persona muy bella con buenos sentimientos y sobre todo carismática… suspiró y pienso en el nombre de la muchacha.

Con solo evocar aquella persona que me hace sentir feliz, siento que encajo perfectamente en este lugar en donde me identificó por ser un hábitat desértico, despoblado si a caso la población sería el Valle de Guadalupe y sus viñedos, pero aún así es escaso.

Tome el camino que lleva a la pequeña capilla con una hermosa vista a los viñedos; las hierbas y matorrales hacen que todo sea perfecto para este momento en el cual estoy pensando en esa mujer. Nada más recuerdo su cara y sonrío, me tiemblan las manos y no paro de suspirar. No puedo dejar de sonreír, estoy completamente contento y quizás han de pensar que es por la chava, pues lamentablemente no es la chava lo que pone alegre es… no sé mi vida, mi situación, no lo sé todo está bien fregón. Es como si estuviera frente al cuadro de mi vida, coloreado perfectamente y su tonalidad bien matizada, quizás a esta pieza maestra le hace falta un poco de amor, aunque amor ya lo tengo… sería más bien dar amor a los demás, que estén dispuestos en recibir un amor verdadero, un amor magnánimo para aquellas personas que aún llorar por una relación fallida… quisiera que mi cariño se esparciera por las personas que en verdad lo necesiten. Hace un par de horas cuando estaba en clases un amigo me dijo: uta mano, que chido que andes así… me voy a contagiar de tu alegría y energía. Simplemente mi amigo me tocó y si sentí que le pase la buena vibra.

Cómo lo había comentado en entradas anteriores: soy una fuente de energía, irradio luz de mi ser. Creo que todo sería más "bonito" más de lo que es, si todos fuéramos personas cargas de energía.

Dejo lo siguiente para que lo practiquen, en verdad ayuda a relajarte y concentrarte:

Ejercicio de respiración.


 

Inhala (cuenta hasta cuatro).

Mantén el aire (cuenta hasta cuatro).

Exhala (cuenta hasta cuatro).

Cuenta hasta cuatro.


 

La metodología se basa en inhalar aire y contar hasta cuatro, luego mantienes el aire contando hasta cuatro, lo exhalas contando hasta cuatro y por último sin respirar ni nada cuentas hasta cuatro para que vuelvas a inhalar y se repita el ciclo… me gusta llamarlo 16 segundos de tranquilidad.

martes, 6 de octubre de 2009

De aquí sale…

Salta. Salta. Salta. Para. Lee lo más rápido posible que puedas porque estoy escribir a todo lo que puedan teclear mis dedos. Para. Salta. Salta. Para. Toma un descanso y, empieza a leer de nuevo todo rápido: me siento feliz, contento y alegre, todo esto va de la mano a llevarte a un solo sitio: estar bien contigo mismo. Para. Si respira, quizá estés un poco agitado pero se debe a que estás leyendo puras palabras sinónimas a felicidad.

Así es, me siento perfectamente bien… por ahí alguien me dijo que dejará de escribir pesimismo, pues lamento informarle y me vale dick que sea a través de este medio pero nunca dejaré de escribir todo lo que traigo en la cabeza, lo siento en verdad, me da pena no decírtelo de frente pero aquí en algún momento lo vas a leer. En su momento me llegará el tiempo de decir: ok, ¿ya párale no, José?.

Si quieres que escriba lo más positivo posible ahí te va…

Trato de redactar estas sensaciones de hormigueo, de emoción en esta hoja de Word. Vamos, no siempre puedes estar contento… no seas egoísta déjame expresarme, aún soy joven y metes la pata seguido. Brinco y bailo al ritmo orquestal de la pieza musical que estoy escuchando… acompáñame, aunque se que no lo necesitas pero vamos, que esperas súbete a mi tren y vamos a viajar lo más lejos posible, lejos de tanto pesimismo… se que estos frases te gustarán para utilizarlas en alguna melodía, me parece bien, ¿cuándo lo hacemos?, ¿mañana?, PERFECTO.

La felicidad sigue invadiéndome, ¿por qué?, no lo sé pero esta bien chido…


 

Me largo….


 

ישמאל

sábado, 3 de octubre de 2009

Simplemente bien…

En este momento las palabras fluyen por mi cabeza… creo que podré decir en pocas palabras lo siguiente: ME SIENTO BIEN… no puedo pedir más. No necesito agregar más palabras para poder expresarlo… solamente me encuentro en un estado de felicidad.

Acaba de llegar un amigo de toda la vida a conversar un momento, se fue y pensé: es hora de seguir con momento de felicidad.


 

Hasta la próxima…

Que estén bien.


 

Su amigo…

ישמאל