Está noche mi cuarto es más pequeño que de costumbre, mi monstruoso cuerpo no encuentra la manera de moverse libremente, me estoy asfixiando, necesito salir corriendo de esta maldita habitación.
Las cosas que se me han dado de manera impresionante en estos últimos días, no le encuentro las palabras correctas para describirlas. A veces salgo a caminar descalzo por las noches, por lo tanto mis dedos van sintiendo la tierra de las calles sin pavimentar, la pesada brisa nocturna, los focos mercuriales, los perros hambrientos buscando de comer en los botes de basura. Así que por lo tanto ahí voy yo caminando con mis pies al desnudo, un pants y mi sudadera negra, mi cabeza cubierta por el capuchón de la sudadera así que lo único que se ven son mis ojos, mi barba y mis pies.
Nunca se para donde ir o que hacer, a veces me preguntó, ¿cuánto tiempo se hace caminando de San Quintín a Ensenada?, a veces me quiero aventurar y hacerlo pero inmediatamente cambio de parecer. Optó mejor por ir a las lejanías de mi pueblo, es mucho más místico y tenebroso ya que tengo que pasar por un panteón, un pantano, una vieja casa inglesa, el sitio donde asesinaron a una persona a principios de año, total mi reproductor esta completamente cargado y repleto de buena música para la ocasión.
En este viaje no espero encontrar respuestas ni nada, solamente es un pequeño viaje al fondo de mí. ¿Por qué lo hago? - no lo sé, pero me gusta.
Por la mañana despierto lleno de vida, cansado de caminar pero satisfecho así que pido a mi madre por favor que ponga agua para té y ella contesta: Si hijo mío, buenos días - con su voz alegre y dichosa de tener una familia excepcional. Salí de mi cuarto y la casa estaba en pésimas condiciones, no había ventanas ni puertas, el piso estaba repleto de arena como si fueran pequeñas dunas dentro de la casa.
Estaba impactado de estar en aquel lugar, mi "hogar" vacío y descuidado sin presencia alguna. Por lo tanto empecé a buscar mi té en la cocina, el que mi madre ya me había preparado pero resulta que no había nada, solamente tierra.
Empecé a gritar, pidiendo ayuda... pero mientras más gritaba más solo me sentía. Pasaron muchas noches, tantas que ya no supe en que lugar estaba. Hasta que volví a gritar por última vez:
- ¡Mamá ayúdame!.
- Despierta hijo mío - escuche una voz en el cuarto, la arena se empezó a escurrir por la presencia de aquella voz.
- YA no quiero estar solo. AYÚDAME.
Entonces, desperté en mi cama mojada por el sudor de aquel espantoso sueño pero puedo decir que la persona que me salvo fue mi madre, que siempre estuvo conmigo.
domingo, 28 de junio de 2009
Soñando despierto.
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ya tenia mcuhoo sin leerte man! y me sorprendiste! excepcional! hermano me agradoo!
ResponderEliminary eske ese eres tu man me gusto cabron =D
ALGO BN!
yo te acompaño a caminar de sanquintin a ensenada =]
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