
Es de noche, el clima esta helado como siempre en estas fechas de Marzo, se escuchan las campanas sonar, marcando la llegada de una hora más.
La noche es hermosa, parece una manta pintada, con un fondo gris pero resaltada con un matiz salmón tenue, haciendo que paresa un color sepia, parece una noche romántica, una noche para decir todo lo que sientes por esa persona.
---
Una noche de amor.
Laura, permiteme ser tu pareja,-le dije-quiero conocerte, quiero que me conoscas.
No Roberto - me contestó - yo pertenezco a alguien más, tú sabes que no puedo estar contigo.
Pero, entonces, ¿por qué me buscas?, ¿por qué estamos en este lugar hablando sobre amor?
Pues - me contestó confusa e indecisa de contestar - pues porque siento algo por ti, no se qué es, pero siento algo.
Para pronto conteste de la manera más dulce - entonces si sientes algo por mí, es notorio que no amas a la otra persona, que no te brinda lo que yo te brindo. Tú y yo nos fundimos y nos seguimos fundiendo, somos uno mismo.
Roberto, para de decir sensateces, yo no te puedo amar, no quiero hacerte daño, no quiero lastimarte, eres una persona muy bella, eres único, no quisiera lastimarte.
No tienes que decir eso - le conteste hostilmente - Yo te amo, y te amo por lo que eres, por lo que piensas por lo que vives. Tu escencia, tu escencia única es lo que martirisa llenándome de amor.
No, No... Roberto ya no sigas.
De pronto ella en llanto sale corriendo de mis brazos y se pierda en aquella noche hermosa pintada de anarajado, la niebla se tragó la silueta de aquella mujer confusa, dolida, experimentando el amor verdadero, el amor que un hombre le puede brindar a una mujer.
No pudé contener más el aliento y tuve que gritar ante aquella hermosa noche que observaba todo - Laura... Te Amo, no lo olvides te amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario