Hace un momento estaba platicando contigo y te comenté que era necesario escribir esto, y tú, a pesar de la distancia pude imaginarme tu rostro dibujando una risa, una risa que te regreso aquellas instantáneas imágenes de la noche en la playa. Claro, como olvidarlo, debo de marcarlo como la mejor noche de mi vida hasta este momento, y te imagino, en este momento, en estas palabras que he escrito, te imagino emocionada, porque tu fuiste parte de mi cambio, fuiste quien me dio el aliento a seguir adelante y te lo he dicho, no sabes como te lo agradezco de haberme transformado.
A veces deseo que aquella noche no hubiera pasado tan rápido, que no se hubiera extinguido que la luz de la vela hubiera seguido encendida, iluminándonos y seguir por el camino, pero ahora tu ya estas en otro camino, distinto, y me enorgullesco de decirte lo mucho que vales como persona y como futura MADRE.
Y ahora eme aquí, escribiendo esto para tí, ya te lo debía y ahora saldaré mi cuenta hacía tí.
Recuerdo aquellas vacaciones de verano del 2008, cuando te vi por primera vez en aquel lugar donde no tiene importancia mencionar, porque solamente tu sabes lo que experimentamos ese día, tan bello fue que nos arrugamos como viejitos, pero aún así tu belleza no se perdía, ahí estaba intacta, tan tangible que mis manos arrugadas por tanta agua sentían la necesidad de tentar tu piel, para certificar si en verdad estaba tan lisa como parecía, pero como era la primera vez que te veía e iba a ser muy imprudente de mi parte acariciarte, en fin, lo notaste, hubo una conexión, esa reacción química que se hace al dos cuerpos cruzar miradas fijas e intensas como las de esa tarde. Ahí fue cuando experimente la sensación de conectarte intímamente con una persona. Pero bueno esto fue bello, me la pase de maravilla pero tengo que brincarme a la parte principal de esta entrada, tengo ir a aquella noche... si me permites.
Retomando lo del inicio, empezaré diciendo que esa noche marcó mi vida, mi ser... debido a que tu tenías ya a alguien, estabas con una persona y ya había pasado 1 mes después de conocerte en aquel balneario, y día que pasaba día que no dejaba de pensar en tí, pero yo tenía en cuenta que estabas con alguien y que no me querías hacer daño, en esos días no me importaba que estubieras con alguien, yo quería estar cada día contigo, hablar cada día contigo, estar todas las noches hablando contigo por teléfono, y hablar de cosas que tal vez no tenían sentido, pero para mí el sentido era estar escuchándote, que me escuchabas y te escuchaba, pasar tantas horas en el teléfono, de 11 pm hasta 8 am hablando por teléfono y recuerdo bien donde estaba, a fuera de mi casa, en medio de aquellos dos pinos con esos raros climas de verano con noches frías, pero no había de que quejarme tu dadivosa voz me alentaba a seguirte escuchando, hasta que llegaba el momento en el que perdías la razón y yo tranquilo escuchaba tu respiración, yo estaba sentado sin moverme con mi pijama de tela polar con dibujos de ositos de peluche y sudadera calientita, ahí estaba sentado con el viento asotando mi cuerpo con fusticia, pero a mi no me importaba tus suspiros me hacían soportarlo, hasta que te decía buenos días y despertabas entre sueños quien sabe que diciendo, yo solamente no te podía colgar y dejarte solita hablando, no, no lo podía y no lo hice, tuve que pensar en que te haría reaccionar y ya despedirme, hasta que al fin grité tu nombre. Despertaste. Y dijiste: es la clave y colgaste, y yo fui a dormir agusto esa mañana, suspirando, y que por cierto dormi en la silla, sentado en medio de esos dos pinos, parecía briago con telefono en la mano y cabeza inclinada y un poco de saliba recorriendo mi cachete, en fin creo que ya me fui muy lejos de lo que venía, de nuevo me perdí... en fin retomemos el camino.
Aquella noche, recuerdo que iba saliendo de trabajar, y unas dos noches antes yo te había comentado que ya no tequería hablar ni ver, y fijate como cambio todo despué de un mes, no quería saber de tí porque ya estaba empeazndo a sufrir, a sentir feo estar yo siempre dándote todo de mí y tu nada, y fue ese sábado donde culmino todo, ya habían pasado tres días que no te hablaba ni te mensajeaba, habían sido 3 días de artuo trabajo de mesero que ni tiempo de acordarme de tí, hasta esa noche, que salí exhausto del trabajo, tantos americanos que atender inconformes con el servicio, en fin al fuck con ellos, yo estoy aquú por tí... estaba en mi cuarto apenas llegando quitándome la corbata, desabrochando la camisa, rascandome la barba, sobándome la cabeza y apenas acordándome de tí, había sentido como si hubiera pasado una eternidad sin saber de tí, y me sentía bien, creía estar libre de tí, pero no fue hasta que me quite el pantalón y me quede en boxers sobre mi cama que tengo desde la primaria, o sea los pies me cuelgan, ja, ya sabes hombre de 1.90 mts haha, en fin estaba ahí tirado en la cama cuando suena el celular con el tono del mensaje personalizado, y veo que es un mensaje tuyo, lo abrí y empeecé a leer: Que onda José, como has estado espero y bien saludos. Terminando de leer el mensaje cerré el celular, mientras tanto mis ojos se cerraban de cansancio cuando vuelve a llegar otro mensaje que haces? y yo ya enojado conteste, acá acostado descanzando, pero para esto me acorde del cumpleaños de un amigo me levante y me empecé a cambiar, y en lo que me cambiaba me explicaste que fuiste a una fiesta pero qeu estubo aburrida y que te quedaste con ganas de salir a dar la vuelta, no se si fue un anzuelo para que fuera por tí pero funcionó, y no fue hasta que estaba en la casa de mi amigo hechandome una TKT, cuando decidi contestarte que pasaba por tí en 20 minutos para ir a dar la vuelta y aceptaste.
Creéme, esos 20 minutos fueron eternos, desde El Papalote hasta La Cali, fue increible, iba manejando escuchando música y tomándome mi cerveza; entonces fue cuando llegue a tu casa yo te aviso con el pitido del carro que ya estaba afuera, y es cuando en ese momento me quede perplejo, estupefacto al verte salir de tu casa, fue como si me estuviera quedando ciego de tanta belleza, fue ahí cuando mi corazón empezó a palpitar y enloquecerse al ritmo del tema electrónico que traía en la camioneta, fue cuando te subiste y lo primero que percibí de tí fue, esa escencia que me dejo sin palabras, me secó la garganta impidiendo lubricarla con palabras, en ese momento dije, José, esta noche seras todo un caballero. Me saludaste amablemente, como siempre lo eres, te pregunte que querías hacer y tu contestaste que lo que fuera, no había bronca, entonces te propuse un 6 de TKT Light y aceptaste y pues dije bien!, un six tú y otro six yo. Compre lo necesario y partimos hacía el sur, sin saber para donde ir, lo único que teníamos que hacer era ir al sur.
Te comenté que si ibamos al Molino Viejo pero pusiste cara como de fushi, NO, ok dije, entonces vamos a la playa, que te parece? y accediste, con una cara de La playa me gusta. El destino ya estaba marcado, solamente había que seguir unos cuantos kilometros al sur y llegar a aquella odisea de estrellas y cortinas de aguas danzantes por los movimientos de la luna, fue cuando llegamos y abrimos la primera cerveza, y empezo a plicar de la vida o ya no recuerdo bien, y creo que estaba de fondo Soda Stereo, le hiciste el fushi pero no tenía más música, lo siento!.
En fin la platica cobró vida al llegar a hablar de los sentimientos y cosas que habíamos pasado los dos, fue una platica muy amena, interesante y sobre todo severa, con temas muy fuertes, sentía como si fueramos adultos platicando acerca de la familia algo así, pero entonces fue cuando pense, le tengo que decir todo lo que siento, todo lo que pienso... y así fue, tu lo recuerdas perfectamente, te lo dije,mientras te lo decía puse a Javier Solís. Y lo que te dije tu sabes que me salio del corazón, que eras muy especial para mí, en fin te dije todas esas palabras bellas que me salieron en el momento, estaba nervioso porque tenía años que no hacía eso, el expresarme ante tí, ese día me mostre lo más lindo posible lo más frágil, cursi y sobre todo mi ser estaba puesto ante tí, y la manera en que reaccionaste fue imprecindible, nuna me lo imagine, terminaste abrazándome, un abrazo muy cálido, lleno de aromas que me hicieron perderme, recordando viejos campos en mi infancia olores a hierbas aromáticas y frescas, fue cuando me separé de tí, y fue cuando me detuviste frente a tí, cara a cara, y yo estupefacto ante tu belleza no podía ni respirar, mis piernas no dejaban de temblar y no había nada de frío, fue cuando te pregunte, ¿te puedo besar? y dijiste, José... te lo regalo...
Y fue ahí donde, encontre a mi ser frente a tal sentimiento, en donde no hacía falta nada de pretenciones a adelantarme a lo que seguía, fue ahí donde sacie mi sed por besarte, acariciarte, sentirte, olerte, deborarte a besos, fue ante esa luna llena y el sonido de las olas romper, mientras nuestros labios hacían el sonido de dos labios enfrentándose de tal manera que fuese que nos estabamos fundando en uno solo, no nos detuvimos en mucho tiempo, mientras más te besaba más tenía ganas de entregarme a tí, de que fuera tuyo, entre beso y beso y olerte agarrarte abrazarte, fue cuando me dije, José, estos momentos son los mejores, no necesitas más que esto... así estas bien. Y hubo un momento en que te dehe de besar regrese a mi asiento, lo pensé bien en por qué te besaba, pero no duro tanto la pregunta cuando regresamos a acariciarnos y escuchar nuestros suspiros, ahora los besos eran más profundos... el como tus labios carnosos deboraban mis labios carnosos, era ahí cuando los dos nos dimos cuenta de que bello momento el que acabavamos de pasar... Y todo fue bajo aquella noche, donde la luna estaba en su máximo explendor observándonos como manifestabamos el amor...
Y ahora solamente me queda el recuerdo vivo de aquella noche, y queda por mencionar que fuiste la razón de mi cambio...
Gracias.
Te admiro y te quiero un chingo.