lunes, 13 de febrero de 2012

La droga milagrosa.

Camino por los pasillos de mi antigua preparatoria y veo toda la pubertad transitar en diferentes direcciones. Unos están sentados, otros parados recargados en el taller de computación, otras están sentadas en el piso debajo de los árboles. 

Algunos me ven y me saludan amablemente e inclusive muchos de ellos se acercan a saludar sonriendo, esperando mis palabras para sentir que pueden dejar caer un momento su cruz de plomo con la que cargan diariamente en la vida preparatoriana. Por un instante cierro mis ojos y el tiempo se detiene, no hay ruido, no hay risas ni voces, los vuelvo abrir y estoy en el mismo lugar pero soy 8 años más joven.

Tal cual era en aquellos días, patillas apenas en crecimiento, cabellera abundante y mi walkman. Esta extraña sensación fue como si tuviera la capacidad de saber que soy un adulto atrapado en el cuerpo de un adolescente, empiezo a caminar y veo a mis amigos alrededor "Bueno, ¿Qué pedo wey?" Era lo que me decían en el mismo pasillo con las mismas características que vi hace unos instantes. Me aleje de la multitud y me senté en una banca que está cerca de la explanada, prendí mi walkman y cerré los ojos. 

En esa profunda obscuridad empezaron a retumbar las infinitas paredes y la música se cayo. "José... José...¿por qué no nos haces caso?" Abri los ojos y me encontraba de nuevo en la escuela. Miré mis manos, mis pies, me acaricie la barba y había regresado en mi.

"José, ¿Qué se siente ser grande?" Ella me pregunto mietras sonreía y a la vez escondía su mirada de la mía. No contesté, solamente la observé y sonreí, quizás ella no entienda muchas de mis preguntas pero con el tiempo lo hará. "¿Y tú que haces?" Le pregunté a la otra persona que se encontraba en la banca, a lo que ella me contestó de manera segura "Nada, solamente veo".

Ese día me di cuenta lo mucho que extrañaba ser un adolescente, el poder gritar, reir, saltar, correr vehementemente. Tanto que lo extrañé que ellos se encargaron de recordarme que no hay que olvidar quien eras, dicen que el pasado solamente sirve para ver algunas cosas y no estancarse en él. Yo solo digo, al carajo con lo que digan.

Gracias.
P.D. Este guapo las saluda.