domingo, 27 de diciembre de 2009

Un día bajo una tormenta eléctrica.


La calma al fin ha llegado, se puede sentir en el ambiente a pesar de la ligera corriente helada de aire que empezó a deambular después de que la tormenta se ha ido a las colinas a concluir con una feroz batalla de truenos estruendosos y cielos obscuros, ennegreciendo el distante horizonte. Mientras miraba las blanquecinas estrías que producían los relámpagos y los sonidos atronadores de los truenos que pese a la larga distancia de donde estaba se escuchan palmariamente como rebotan en las paredes de los enormes cerros provocando un gran rugido parecido a cualquier demonio ancestral. Es en verdad espectacular poder ver todo toda aquella sinfonía visual desde el punto donde me encuentro, el aroma a humedad, los matorrales aún siendo sacudidos por la corriente de aire, los animales escondidos en sus madrigueras esperando pacientemente a que culminen los últimos suspiros del viento.

Inhalo profundamente, inspirado por el fastuoso momento en el que estoy viviendo, no hay futuro ni presente solamente es mí quebrantada cabeza y un bonche de factores visuales y sonoros que hacen de este instante un rato memorable y perfecto, exhalo hasta quedar un tanto vacío. Decidí sentarme debajo de un árbol que estaba a un costado mío para poder reposar y poder ver tranquilamente el reflejo de los destellos de la tormenta eléctrica en la laguna que fluía frente a mí. Cómo es de costumbre tengo que sacar un cigarrillo de mi pantalón para poder disfrutar aún más este bello panorama.

Antes de prender el cigarro, empecé a frotarme con mis manos las rodillas, piernas, brazos, pecho y hasta mi cabeza para tratar de calentar un poco mi cuerpo. Bien, he concluido y ahora sí, más que decidido y dispuesto voy a prender mi cigarrillo, lo pongo en mi boca y allí lo dejó colgando de mis gruesos labios mientras me guardo las manos en las bolsas de la chamarra buscando un poco de calor. Jalo un poco de aire y el tabaco empieza a quemarse lentamente haciendo un pequeño crujido y al mismo tiempo sopló ese humo tranquilizante que me prepara poco a poco para disfrutar de aquel cuadro perfecto: en el horizonte las nubes obscuras con pequeñas estrías blancas, los montes espolvoreados abundantemente de nieve en la cima, en la falda de la colina bardeada de enormes pinos verdes que a pesar que tenía un cigarro en mi boca que no dejaba de humear y mi nariz olía sin parar la nicotina, aún así presenciaba aquel aroma fresco, húmedo y para culminar, estaba la enorme laguna que se asemejaba a un gran espejo mostrando al revés todo aquel fastuoso vista, un poco más abajo se observa un terreno amplio donde las pequeñas hierbas y árboles empiezan a predominar, qué es donde me encuentro situado mirando diligentemente mi alrededor.

En aquella lejanía quisiera estar, me gustaría poder ver toda aquella "catástrofe" que está ocurriendo en el lejano norte pero sin embargo por leyes de la naturaleza se me impide estar allí. El cigarro esta por culminar y el viento ha vuelto a cobrar vida y empieza a azotar nuevamente. Los árboles sufren, la madera truena pequeñas hojas junto con troncos más delgados salen volando de la parte superior del árbol donde me encontraba. Impresionado observo como vuelan muchas cosas, la tormenta ha bajado al lugar donde yo estoy.

La música es perfecta, hermosa ejecutada en el mejor lugar, encima de mí. Es semejante a la música de orquesta o más bien todo este momento que estuve observando al lejano horizonte fue un hermoso preludio donde empiezan a tocar lentamente reproduciendo un sonido distante de soledad, pero todo llega al momento cumbre, de éxtasis memorable tal como lo que estaba presenciando justo arriba de mi. El cielo era aún más oscuro que como lo mire hace unos minutos atrás, obscuridad solemne, abrazadora de sentimientos y deseos, los rayos no eran estrías eran energía pura, incomparables e inigualables. Mi piel estaba chinita a más no poder, mi expresión era una enorme sonrisa y ojos brillosos asombrados de estar presenciando todo esto. Sí, oh si… todo estaba encajado perfectamente en su lugar pero, ¿yo que hacía allí?, ¿cuál era mi función, propósito de estar allí?.

No obstante, inmediatamente mis preguntas fueron contestadas. En el último cerrar de mis ojos desee poder tentar esa energía, cuando volví a abrir los ojos la luz había cegado mi vista y el calor de la energía había tocado mi cuerpo. No sentí dolor alguno, simplemente deje de existir y pensar para poder ir a otra vida.


… minutos después.

José, despierta. Ya está empezando a llover… - me dijo mi hermana preocupada por el espantoso clima que estaba por venirse. Mientras yo despertaba de un sueño donde todo era idéntico a lo que estaba observando sentado bajo el árbol.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Un PUTO día normal.

Inocencia perdida, recuerdos dañados. Todo esto es una estupidez, no sé qué hago tratando de convencerte de que regreses conmigo si ya no hay más remedio. Nunca ha funcionado, tu y yo somos cosas distintas tu eres un cometa destellando luces de distintos colores atravesando galaxias infinitas en cambio yo soy una constelación enorme con un sinfín de planetas y estrellas que están allí inmóviles. No me atrevo a hablar contigo y decirte la verdad, ya no me importas, estar contigo es como si me estuvieras opacando con todas tus grandes virtudes.

He tomado la decisión de hablar contigo y decírtelo, necesitas saber que me estoy amargado la existencia por tu culpa, te odio, detesto haberte conocido y mostrado mis sentimientos. El tiempo es paciente pero yo no, recojo mi móvil, busco tu número y pico la tecla para marcar, está sonando, pero, de pronto se escucha la puta voz… hola, por el momento no me encuentro si gus…- ¡maldita sea!, ¡pinche buzón!, va de nuevo, le intentaré una vez más, está marcando de nuevo y apenas suena el primer pitido, contestan sin dar tiempo de que me digan hola digo –hey, ¿por qué me has dejado?, ¿Por qué jugaste con mis putos sentimientos?, ¿qué derecho tienes de volver a aparecer y decirme que "éramos unos jóvenes inmaduros" cuando nos conocimos por primera vez, nunca salió bien, nunca funcionamos y, ahora has regresado y me haces esto… ¿qué mierda tienes en la cabeza?.

Me imagino que apenas iba a contestar aquella persona pero no le di tiempo, inmediatamente corte todo tipo de plática posible diciendo: TE ODIO, no me merezco esto.

Mi cabeza estaba por estallar, presión sanguínea rebasando los límites de fuerza que debe de haber en las arterias, ojos rojos, escupiendo, puños apretados… oh dios, es un bello día. Salgo de mi casa, decido caminar un poco para aclarar la mente, pido la parada de un microbús, subo, pago boleto, voy en camino a tomar un asiento pero en eso el puto microbusero acelera, pisando el pinche gas como si fuera una maldita carrera de la Formula 1, que de por si casi me caigo, total, me siento empiezo a respirar pero no funciono y este cabrón sigue manejando para la chingada. Una señora pide la parada, esta se para de su asiento y él imbécil chofer gritándole: orale! Orale! Apurale vieja!..., tristemente nadie de los pasajeros dijimos algo, en fin, estaba por llegar a mi destino así que pedí la parada, este cuate decide frenar inmediatamente haciendo que todo el bus se mueva como si lo hayan chocado, me levanto, camino lentamente provocando que este me gritará algo pero, nada no me grito, ok, iba bajando aún más lento y todavía faltaba por bajar un pie del escalón y este ya le estaba dando gas, en verdad me considero una persona muy pasiva, tranquila, bondadoso (dice un cuate, hahaha BONDADOSO … SOOOC MAAI DIIIC!!) pero debo de aceptarlo, perdi la cordura, le grite inmediatamente: estoy bajando pinche pendejo, esperate cabron!!, el chofer me contesto pendejada y media cuando el ya iba en camino hacia la siguiente parada, me encendí aún más así que lo perseguí corriendo hasta alcanzarle y gritarle desde la banquera, en plena carretera transpenisular parecía un demente, yo gritaba: BAJATE PENDEJO!!! BAJATEE!!! PINCHEE PUTO!!! BAJATE!!! , quizás chofer no quizo bajar por muchas cosas entre una de ellas me van a pegar una putiza o pobre morro lloron mejor me sigo drogando…

El camión se fue alejando rápidamente y yo me quede en esa esquina temblando de coraje, traía mi reproudctor y para variar puro puto death metal sueco, sentía que todo estaba de la mierda, quería tirar putazos, pegarle a un pinche cholo que me estaba mirando muy "mal", ahhhhh….


CHOFER CHINGAS A TU REPUTAMADREEE…

y RUCA, NO SÉ NI PORQUE ME MOLESTE EN HABLARTE Y VOLVERME A FIJAR EN TI…

NUEVOS ADITAMENTOS EMOCIONALES SEAN BIENVENIDOS EN MI VIDA…


Que tengan buen día lectores desconocidos, compañeros y amigos proclamadores del buen hablar… que yo seguiré disfrutando de este PUTO día normal.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

EXPLOTÉ.

Las palabras fluirán por si solas, no trataré de que concuerden. Soy un pobre hombre que vive enclaustrado en una depresión inmensa mezclada con un pesimismo enorme, si me preguntan: ¿por qué eres así?, contestaré: la verdad no lo sé, me gusta serlo y tal vez mucha gente lo vea mal, por ejemplo: ayer me dieron consejos y a su vez me tiraron con toda la ley de la verdad, muchas gracias por preocuparse.

Pero por otra parte, vivo en mi propio mundo dañado que poco a poco lo voy mostrando y, es raro sentir este cambio de tristeza, depresión intensa, melancolía, elocuencia, sensibilidad, fragilidad a onda más amarga, directo, seguro, confiado, firme y sobre todo un pinche cabrón. Lo sé y todo este año le he sabido, crecimiento anual chingón, tal como lo había pensado: que cierre de año y aún quedan unos cuantos días que serán mejor que este.

Debo de admitir que estoy llorando en este momento, pero es un llanto de emoción por el gran cambio impredecible. Ah! Demonios… ¡si!.

Gracias gran Potter, Madre Chosto, Engranes y todo esos escritos chidos que quedaron en el bloc de este año que se que tuvieron que ver en este gran paso…

GRACIAS!