miércoles, 11 de noviembre de 2009

Libre.


La gran ilusión de mi vida. Encontrarte lo más pronto posible.

Los rayos solares, las enormes y esponjosas nubes coloreadas por el atardecer me invitan a viajar un rato por esta ilusión que estoy viviendo, o sea mi vida…

No existo, no formo parte de este mísero, no falta mucho para desaparecer dejando el conocimiento y existencia humana, al fin seré libre por todos los cielos… no espero ser entendido ni comprendido, solamente quiero ser libre y escuchar mi música ante mi gran imaginación que es mi madre ideas, no formo parte de un grupo social, simplemente, cada vez más me voy dando cuenta que esto es una simple ilusión (maya). Ya no estoy triste, ni seco; al contrario, estoy lleno de vida,

La fluidez de mi sangre al chocar con las paredes arteriales se escucha el estruendoso sonido, como si dos enormes rocas chocarán en sí…

Soy libre, camino tranquilamente entre el mar de nubes…

jueves, 5 de noviembre de 2009

Triste final…

Son las 11:00 pm. Estoy agonizando. Cada vez respiro más débil y lento, no tengo fuerzas para levantarme. Mi cuerpo esquelético reposa en la alfombra vieja de la sala que para variar todo es viejo, el sofá, las paredes. Desde aquí abajo todo se ve mal, las paredes que en algún momento tuvieron color ahora tienen unas líneas provocadas por la humedad, hay comida por todas partes, muevo lentamente los ojos hacía mis pies y las uñas están largas, ¿cuánto tiempo ha pasado?.

Sigo desmenuzando mi cuerpo con la vista hasta darme cuenta que estoy desnudo, recostado de lado. Dejo de observar y pensar, solamente siento como avanza el tiempo y el ronronear de mi estomago. Mi mente está vacía y mi alma sin dicha alegría al contrario está amarga y hostil, puede sentir como mi facción tiene marcado un seño de hostilidad, ni las moscas se me acercan.

De pronto imagine pequeñas letras en mi cabeza recorriéndola lentamente sin ninguna intensión de parar, rebotaban por todas partes y decían: NO EXISTES, NO EXISTES. Empecé a toser y empezó a salir sangre… dios mío, estoy muriendo –pensé- sonreí y acepte la cruel realidad. No lloré, ni nada por el estilo, estaba consciente que iba a largarme de este mundo para siempre solo y sin nadie, mi cuerpo decrépito al parecer sintió el rigor se estaba preparando para el momento final.

Las convulsiones empezaron, los ataques taquicárdicos concluyeron con mi pobre vida… lo único que pude ver fue aquel retrato que lo conseguí hace una semana atrás, si, era el retrato del ilustre Arthur Rimbaud que se volvió todo para mí en esos pocos días que lo vi antes de llegar al triste final…


 

Solamente no hay nada…

domingo, 1 de noviembre de 2009

Nuevo amanecer.

¡Mierda! – pensé. Me ha alcanzado el amanecer y estoy por llegar a mi hogar. Mientras camino por las desoladas calles siento como el helado clima quema mis mejillas pero mis piernas no dejan de moverse, mi paso es constante y preciso, por lo tanto voy pensando y a su vez escuchando el delicado sonido del despertar de un nuevo día, el poder respirar nuevamente ante este nuevo nacimiento mío, el tuyo… el de todos.

El precipitado pulso de mi corazón recorría y llenaba cualquier vacio y rincón de mi ser. Lo sentía, mis manos podían experimentar esa sensación de estar vivo, de poder cerrar la mano y contener toda esa energía pura. Continué deambulando como muerto por las calles hostiles y típicas del valle sin pavimento solamente tierra nada más, coloreadas con un poco de maleza a las orillas de lo que se le podría llamar "calle". El aroma es fresco y compartible gracias a las diferentes especies de hierbas que hay en el campo silvestre, abrupto y salvaje, la sensación de estar vivo y agregarle poder respirar aire nuevo es como si estuvieras al desnudo ante la naturaleza omnipotente y misericordiosa que te abraza día a día, lamentablemente no tenemos tiempo de darnos esa oportunidad. Sin importar lo que mis necios pensamientos digan o quieran hacer me reúso a hacerles caso y mejor me dedicó a disfrutar de este momento magnánimo.

De nuevo me concentro en el poderoso sonido que crea el ambiente, se escucha a la perfección como el sol va naciendo detrás de los lejanos montes en el horizonte, el "congelado" cuerpo de cualquier ser vivo puede sentir esos rayos cálidos que desprenden cualquier toda partícula solida.

Detengo el paso para observar detalladamente "el comienzo". Perplejo y estupefacto me quede, con ojos incrédulos ante el despertar de aquella luz diáfana y pura que me hace sonreír, marcando un gesto de esperanza en mi rostro. Todo ser vivo a mí alrededor cobra vida, las plantas y hierbas alzan su diminuto cuerpo como si estuvieran despertando por el éxtasis musical que rondaba en el ambiente. La potente luz empezaba a esclarecer el cielo, el frío iba cediendo, la obscuridad está siendo consumida por la luz.

La música ahora proveniente de todas partes la escucho dentro de mi acompañada del pulso de mi corazón. Extiendo mis brazos hacía el cielo con las manos abiertas, cada dedo lo más recto posible para poder liberar toda está energía que traigo, planté los pies en la tierra para poder aguantar estar esperando que la gran esfera de luz salga y me irradie de su gran energía. Las plantas empiezan a danzar, la tierra empieza a vibrar, el clima empieza a aclimatarse con un calor cálido, delicado que ínsita a todos los que estamos sintiendo eso explotemos en cualquier momento.

Pequeños animales salen a unirse a este gran espectáculo. Me siento en contacto con la naturaleza misma. Empiezan a formarse pequeñas nubes en el cielo, mi cabeza está en 90° mirando hacia arriba y de pronto escucho: que bella es, ¿verdad?, hago caso omiso a esa voz, sabiendo que era "yo" no le iba a dar el tiempo oportuno para estropear este momento.

Al fin, la gran luz estaba suspendida en el cielo. Baje mi cabeza y brazos, reposé un momento cerrando los ojos dejando que toda aquella vida que había en el ambiente siguiera fluyendo y la música sonando. Sigo respirando mientras mis ojos están sellados por el deseo de tener una visión más amplia. Estoy conectado con todo a mi alrededor, siento como las pequeñas plantas se mueven y bailan, hasta me las puedo imaginar celebran un nuevo día.


La música llega a otros niveles, un sonido sin batería ni instrumentos de cuerda… simplemente música. De pronto abro los ojos lentamente y estalla toda esa "música" en mi cabeza y veo que no había nada, solamente obscuridad y pequeños destellos de luz.

MI CORAZÓN EXALTADO Y MI MENTE CLARA, AÚN A PESAR DE LA TREMENDA OBSCURIDAD… me doy cuenta que es mi música la que siempre me lleva a estos lugares, a estas visiones, a esta felicidad que aún que la pueda escribir y posiblemente transmitir… tienen que vivirlo.



Paseando a través de las cortinas de los inmensos rayos solares… estoy yo.